IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Descuartizados,
mis pensamientos más viscerales,
desordenadas en un olvido recurrente,
mis páginas,
mi mente,
constantes de cielos vívidos,
hacen que los problemas de esta vida
sean algo comprobable,
avistamos temores de suelos sabios,
porque no todo conocimiento es simple,
avistamos
más de lo que el viento percibe,
conflictos cegados en furia,
son tumulto de vacíos cadavéricos,
entre selvas de razones peligrosas,
los cauces de la rebelión
siempre fluyen hacia la sangre,
comprenderemos
lo sádico de esta existencia,
cuando esta culpa roja
inunde nuestra piel,
nos bañaremos ostentosos,
pensando que nada hemos de perder,
el cielo comienza a soñar,
sus estelas son advertencias
de una catástrofe sin precedentes,
caen destinos fugaces,
cuando la efimeridad nos enseña
que todo es dependiente
de las mismas circunstancias,
la insignificancia de nuestras posturas,
nos muestran lo dañino de sus efectos,
cuando el pensamiento
se encorva de irracionalidades iracundas,
observaremos
como la ignorancia
nos sepulta en la oscuridad,
y nuestro cielo, vacío y hambriento,
secándose en un sin retorno,
ha de no tener nunca más luminosidad,
ha de perderse
en la locura más miserable.
mis pensamientos más viscerales,
desordenadas en un olvido recurrente,
mis páginas,
mi mente,
constantes de cielos vívidos,
hacen que los problemas de esta vida
sean algo comprobable,
avistamos temores de suelos sabios,
porque no todo conocimiento es simple,
avistamos
más de lo que el viento percibe,
conflictos cegados en furia,
son tumulto de vacíos cadavéricos,
entre selvas de razones peligrosas,
los cauces de la rebelión
siempre fluyen hacia la sangre,
comprenderemos
lo sádico de esta existencia,
cuando esta culpa roja
inunde nuestra piel,
nos bañaremos ostentosos,
pensando que nada hemos de perder,
el cielo comienza a soñar,
sus estelas son advertencias
de una catástrofe sin precedentes,
caen destinos fugaces,
cuando la efimeridad nos enseña
que todo es dependiente
de las mismas circunstancias,
la insignificancia de nuestras posturas,
nos muestran lo dañino de sus efectos,
cuando el pensamiento
se encorva de irracionalidades iracundas,
observaremos
como la ignorancia
nos sepulta en la oscuridad,
y nuestro cielo, vacío y hambriento,
secándose en un sin retorno,
ha de no tener nunca más luminosidad,
ha de perderse
en la locura más miserable.