IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Todo se pudre,
bajo un cielo que no esconde su dolor,
lluvia ácida,
y lagunas sangrantes,
reflejan lo que es la existencia,
absurdez de una idea que no escarmienta,
pero si deforma,
vuelan las mariposas, que fueron larvas,
poco sabrán de su efimeridad,
cuando renazcan como hambre,
en un vientre
que nunca conoció
el amargor de la desgracia,
vuela pulcra,
aquella vida acostumbrada a la hermosura,
se percata del peligro que la rodea,
entre bosques petrificados,
y una noche perturbada,
la luz de la luna
se impregna de esencias lúgubres,
marcan en la piel del afortunado,
simbología de conceptos temidos,
cooptan la mente del herido,
porque su mente es su cuerpo,
se hunden, embrutecidos,
los pensamientos, envenenados,
en cada célula, infectando,
lo que se creía,
rosa sacra,
ahora,
mariposa decapitada,
entre cenizas
de belleza olvidada.
bajo un cielo que no esconde su dolor,
lluvia ácida,
y lagunas sangrantes,
reflejan lo que es la existencia,
absurdez de una idea que no escarmienta,
pero si deforma,
vuelan las mariposas, que fueron larvas,
poco sabrán de su efimeridad,
cuando renazcan como hambre,
en un vientre
que nunca conoció
el amargor de la desgracia,
vuela pulcra,
aquella vida acostumbrada a la hermosura,
se percata del peligro que la rodea,
entre bosques petrificados,
y una noche perturbada,
la luz de la luna
se impregna de esencias lúgubres,
marcan en la piel del afortunado,
simbología de conceptos temidos,
cooptan la mente del herido,
porque su mente es su cuerpo,
se hunden, embrutecidos,
los pensamientos, envenenados,
en cada célula, infectando,
lo que se creía,
rosa sacra,
ahora,
mariposa decapitada,
entre cenizas
de belleza olvidada.