Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Sus manos desunidas de las mías,
el perfume rotando en el espacio,
ese olor a aspaviento, señal de despedida.
Exótica fragancia de portazo
-Te fui siguiendo hasta la calle,
solo clamaba a voces por tu nombre.-
no hubo más palabras, pero sí más aromas,
el del tubo de escape del coche en que escapaste.
-¿Por qué?-
Esperaba que olieras a mi cuerpo,
a algún verso mediocre,
o quizás a pañuelo mentolado
-Mi mundo, ¿por qué?-.
Quiero saber si la melancolía
es como un frasco de "Channel"
-Mi olfato ha mejorado con los años,
se ha vuelto menos selectivo.-.