susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me apoyo en el filo empolvado de una rueca
para que algún indicio quede de los pasos que
arrastro de hecatombe en siniestro, de incendios
a agujeros en los pantalones, del ciego al ojo vago.
Esquemas rupestres se advierten al pasar los dedos
por el envés de la piedra más pequeña a la espera
del telescopio definitivo, ágil complemento para
comenzar el puzzle que imaginé como retrato de mis
vísceras limpias de residuos y menesteres aciagos.
Y desde la visión de unas tripas aprisionadas entre
telajes blandos y mucosidades ubicuamente perfectas, un
oleaje se desata en la costa del mar más antiguo de todos.
para que algún indicio quede de los pasos que
arrastro de hecatombe en siniestro, de incendios
a agujeros en los pantalones, del ciego al ojo vago.
Esquemas rupestres se advierten al pasar los dedos
por el envés de la piedra más pequeña a la espera
del telescopio definitivo, ágil complemento para
comenzar el puzzle que imaginé como retrato de mis
vísceras limpias de residuos y menesteres aciagos.
Y desde la visión de unas tripas aprisionadas entre
telajes blandos y mucosidades ubicuamente perfectas, un
oleaje se desata en la costa del mar más antiguo de todos.