Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenia los ojos de escalera,
un pasaje tan angosto;
que por el rabillo del ojo
leías la esquela:
"No hay diluvios, ni exterminios
que acaben conmigo, pero
si te empeñas en el cometido;
antes de esta pequeña muerte
vendrá otra, y cuando despiertes
sabrás que el mundo ya es diferente".
Tenía los ojos de escalera
y un andar tan funesto
que entre paso y paso
yo olvidaba, su significado.
Su vestido tan inexpugnable,
y su dolor tan encarnizado
me hacían olvidarme.
Y es que antes de esto, yo
estaba sintiendo algo, antes
del rojo, que abundaba en sus labios;
del frenético absurdo
que era, una sola gota,
desnudando.
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