Malex
Poeta recién llegado
Es imposible engañar a la bruma nocturna
cada què me cuestiona sobre ti
cuando el reloj marca 60 veces por hora
el tiempo imcompleto de tu presencia indefinida.
A diario, piso sin querer el infinito
en el agua de una charca menuda
y con un golpeteo agusto
el martillo de la lluvia bebe debajo de èl
tu nombre provenzal en la tranquilidad del liquìdo.
Quisiera que tu cuerpo se desnudara en prosa
y dialogara en silencio con la mirada de una tinta,
quisiera que mi cama fuera el òleo
donde te dibujaras a mano y sin paleta.
Busco distracciòn fuera de mi habitaciòn
pero el venebolente murmullo de un ave
imanta las memorias de tu voz a mi oido.
Hasta el sauce del patio llora,
sus làgrimas verdes acarician mi nuca
de cuando en cuando
escribo un verso sobre ti
recargado en su melancolico tronco.
Desgraciados ambos, èl
condenado a una sequia involuntaria
de la naturaleza y yo
condenado a una sequia voluntaria de tus besos.
Sin embargo, mil manantiales he degustado
pero el elixir que me consagra a una mejor vida
brota solo de tus caderas.
¿Què haràs? me preguntan las arenas,
¿Te dejaras morir en brazos de la impotencia?
despues de varios minutos
su pregunta muda obtiene la misma respuesta.
Las extremidades de mi mente tratan de recortar
tu imagen a boceto desmayada en mis corazòn.
susodicho se burla del poco filo de las dagas
que osan obligadas cometer semejante barbarie.
Mi historia no existiria sin la tuya
no sabria hilvanar cuando pase de ser hombre
a un perfecto nadie.
cada què me cuestiona sobre ti
cuando el reloj marca 60 veces por hora
el tiempo imcompleto de tu presencia indefinida.
A diario, piso sin querer el infinito
en el agua de una charca menuda
y con un golpeteo agusto
el martillo de la lluvia bebe debajo de èl
tu nombre provenzal en la tranquilidad del liquìdo.
Quisiera que tu cuerpo se desnudara en prosa
y dialogara en silencio con la mirada de una tinta,
quisiera que mi cama fuera el òleo
donde te dibujaras a mano y sin paleta.
Busco distracciòn fuera de mi habitaciòn
pero el venebolente murmullo de un ave
imanta las memorias de tu voz a mi oido.
Hasta el sauce del patio llora,
sus làgrimas verdes acarician mi nuca
de cuando en cuando
escribo un verso sobre ti
recargado en su melancolico tronco.
Desgraciados ambos, èl
condenado a una sequia involuntaria
de la naturaleza y yo
condenado a una sequia voluntaria de tus besos.
Sin embargo, mil manantiales he degustado
pero el elixir que me consagra a una mejor vida
brota solo de tus caderas.
¿Què haràs? me preguntan las arenas,
¿Te dejaras morir en brazos de la impotencia?
despues de varios minutos
su pregunta muda obtiene la misma respuesta.
Las extremidades de mi mente tratan de recortar
tu imagen a boceto desmayada en mis corazòn.
susodicho se burla del poco filo de las dagas
que osan obligadas cometer semejante barbarie.
Mi historia no existiria sin la tuya
no sabria hilvanar cuando pase de ser hombre
a un perfecto nadie.
Última edición: