poetaindagador
Poeta recién llegado
Lo que fue de mi murió;
al nacer el alba
ya no soy él.
Lo que quiero no lo sé,
como recien nacido
que no ve.
Lo deseado ya vivió
y muere otra vez.
Lo querido nunca vino;
pero tomó el mismo camino.
"¿A donde voy?"
Pregunta mi Olvido.
Mirando para adelante
veo nada pero me atrae,
me llena de elogio
como amor orgulloso,
me seca la espera
y consuela las penas.
No deseo desear;
porque me cuesta alcanzar.
Hay millones de caminos para tomar;
ninguno me llevará
al destino que consagre
la inacabable saudade.
No hay consuelos
en el laberinto de mi sueño
solo veo caras y recuerdos,
penosos y efímeros
se vuelan como hojas
arrastradas por el frío viento de invierno.
Ya no las toco, ya no las toco.
Están en mi mente, y ya no las toco;
flotan sin detenerse, ya no las toco
y quedan en mi mente amarillas lagrimas de los vivientes.
La esencia es solvente de lo que cree la gente;
te toca y no te siente, pero te deja pasmado inconsciente.
Ya no toco las flores vivientes que llenan el sol con sus mentes;
me elevo dentro de mi cuerpo y llego a la creciente.
Ya no te toco, ya no te toco; siento el viento en mi frente
no deseo locos somos pocos sin demonios.
El deseo de vivir; del hombre
¡¡¡Que lujuria!!!
La mentira del perdón;
y el amor?
¡Que garrón!
Todo es una illusión;
ya no queda mas razón.
Se quemó mi corazón
sus cenizas voló voló
y se perdió en el adios.
al nacer el alba
ya no soy él.
Lo que quiero no lo sé,
como recien nacido
que no ve.
Lo deseado ya vivió
y muere otra vez.
Lo querido nunca vino;
pero tomó el mismo camino.
"¿A donde voy?"
Pregunta mi Olvido.
Mirando para adelante
veo nada pero me atrae,
me llena de elogio
como amor orgulloso,
me seca la espera
y consuela las penas.
No deseo desear;
porque me cuesta alcanzar.
Hay millones de caminos para tomar;
ninguno me llevará
al destino que consagre
la inacabable saudade.
No hay consuelos
en el laberinto de mi sueño
solo veo caras y recuerdos,
penosos y efímeros
se vuelan como hojas
arrastradas por el frío viento de invierno.
Ya no las toco, ya no las toco.
Están en mi mente, y ya no las toco;
flotan sin detenerse, ya no las toco
y quedan en mi mente amarillas lagrimas de los vivientes.
La esencia es solvente de lo que cree la gente;
te toca y no te siente, pero te deja pasmado inconsciente.
Ya no toco las flores vivientes que llenan el sol con sus mentes;
me elevo dentro de mi cuerpo y llego a la creciente.
Ya no te toco, ya no te toco; siento el viento en mi frente
no deseo locos somos pocos sin demonios.
El deseo de vivir; del hombre
¡¡¡Que lujuria!!!
La mentira del perdón;
y el amor?
¡Que garrón!
Todo es una illusión;
ya no queda mas razón.
Se quemó mi corazón
sus cenizas voló voló
y se perdió en el adios.