Byroniana
Poeta fiel al portal
A todos vosotros, mis poetas, de aquí, de allá y de todos los lugares, quienes conoceis los desagravios de la vida y lo plasmais con la tinta del alma, esa que vierte alegrías o dolores; solo a vosotros os dedico este poema, porque conoceis y amais los secretos de la poesía. A vosotros, poetas del hoy, del mañana y del ayer...
Oda al Poeta de la Muerte, Oda al Poeta de la Vida
Soy el Poeta de la Muerte
de este siglo,
y quizás los siguientes.
Dolor y cruz de tu llanto,
bruma incrustada en tus dedos
¡traición, cólera de un ruego!
Soy la embestida de un cuerpo
amarrado a tus sábanas quemantes.
Maestro invisible que aclama la sangre,
caminante de los cementerios,
la sucia alma que mata la gracia
y regocija su desgracia.
Soy furia, rabia, pozo profundo,
donde siempre buscas y no hallas nada.
Soy niebla, tu guardián de las sombras.
Yo no tengo suspiros, ni cuento venturas,
yo soy los caminos tenebrosos
y los besos de infierno,
y los segundos que tú eliges de vida.
Yo, Poeta descendiente,
escribo los versos de tu abismo,
los dolores que blasfeman la vida,
escribo de las desgracias
que te hacen humano,
porque rechazas lo único
bueno que te hace inmortal.
Soy lenguaje perdido del corazón,
soy tuyo, tu pensamiento más guardado,
y te profano el alma
como profanas a Dios.
Soy el paso sin latido,
el paso que lento cae,
el paso que ignora que no hay camino,
el paso a ti, a tu fondo sin fondo,
caminante altanero que perdió el caminar.
Palabra del olvido,
cuerpo aparente,
sentido arrogante
sin fe y doliente;
palabra de tus palabras,
sentimiento que tú sientes,
el de odiar la vida a veces,
como ahora y muchas más,
el de no poder abrir los ojos,
porque aunque abiertos
no ves,
el de no poder levantarte
de ese suelo en el que tanto
gustas caerte-porque aunque
estés hecho en la Luz,
vives en la Sombra-,
el de no querer amar
porque repudias el sufrimiento,
el de no querer sentir
porque cortas tus alas,
el de no querer errar,
porque no ves la hora de acertar,
el de no querer Ser,
porque no crees en ti.
Soy un último segundo,
Tu Muerte,
tu último recuerdo,
La Vida,
tú eliges:
aquí te quedas o caminas.
Y porque veo tus ojos,
te veo agarrando al desconsuelo
con las propias manos,
cayendo todas las veces
porque sabes que algún día
tus ojos podrán ver y no
caerás de nuevo,
aprendiendo a entender
que no todo es entendible,
aguantando porque necesitas
sostenerte para seguir caminando,
y amándote,
para amar a los demás,
como todo ser añora
amarse a sí mismo.
Por eso me despido,
porque eliges ser tú,
y vuelvo con otro nombre:
Soy el poeta que camina
orgulloso sin destino,
el Poeta de las Almas,
el Poeta de la Vida,
el Poeta que nace de ti.
Oda al Poeta de la Muerte, Oda al Poeta de la Vida
Soy el Poeta de la Muerte
de este siglo,
y quizás los siguientes.
Dolor y cruz de tu llanto,
bruma incrustada en tus dedos
¡traición, cólera de un ruego!
Soy la embestida de un cuerpo
amarrado a tus sábanas quemantes.
Maestro invisible que aclama la sangre,
caminante de los cementerios,
la sucia alma que mata la gracia
y regocija su desgracia.
Soy furia, rabia, pozo profundo,
donde siempre buscas y no hallas nada.
Soy niebla, tu guardián de las sombras.
Yo no tengo suspiros, ni cuento venturas,
yo soy los caminos tenebrosos
y los besos de infierno,
y los segundos que tú eliges de vida.
Yo, Poeta descendiente,
escribo los versos de tu abismo,
los dolores que blasfeman la vida,
escribo de las desgracias
que te hacen humano,
porque rechazas lo único
bueno que te hace inmortal.
Soy lenguaje perdido del corazón,
soy tuyo, tu pensamiento más guardado,
y te profano el alma
como profanas a Dios.
Soy el paso sin latido,
el paso que lento cae,
el paso que ignora que no hay camino,
el paso a ti, a tu fondo sin fondo,
caminante altanero que perdió el caminar.
Palabra del olvido,
cuerpo aparente,
sentido arrogante
sin fe y doliente;
palabra de tus palabras,
sentimiento que tú sientes,
el de odiar la vida a veces,
como ahora y muchas más,
el de no poder abrir los ojos,
porque aunque abiertos
no ves,
el de no poder levantarte
de ese suelo en el que tanto
gustas caerte-porque aunque
estés hecho en la Luz,
vives en la Sombra-,
el de no querer amar
porque repudias el sufrimiento,
el de no querer sentir
porque cortas tus alas,
el de no querer errar,
porque no ves la hora de acertar,
el de no querer Ser,
porque no crees en ti.
Soy un último segundo,
Tu Muerte,
tu último recuerdo,
La Vida,
tú eliges:
aquí te quedas o caminas.
Y porque veo tus ojos,
te veo agarrando al desconsuelo
con las propias manos,
cayendo todas las veces
porque sabes que algún día
tus ojos podrán ver y no
caerás de nuevo,
aprendiendo a entender
que no todo es entendible,
aguantando porque necesitas
sostenerte para seguir caminando,
y amándote,
para amar a los demás,
como todo ser añora
amarse a sí mismo.
Por eso me despido,
porque eliges ser tú,
y vuelvo con otro nombre:
Soy el poeta que camina
orgulloso sin destino,
el Poeta de las Almas,
el Poeta de la Vida,
el Poeta que nace de ti.