versus
Poeta recién llegado
ODA A ANTONIO
Antonio. Padre. Antonio. Amigo.
Si supiera contener las lagrimas en tus ojos,
Si pudiera secarme las mejillas hasta resecarlas,
Lo haría por tu figura emblemáticamente hidalga
Y por tu vida precipitadamente derramada.
Porque por tus venas y las mías corren
Ríos rojos de cariño compartido.
Y vuelan los zorros del mar
Más allá de La Ribera,
En el pequeño charco salado;
Tragándose los anzuelos,
Que nunca antes se tragaron.
Si pudiera en la noche destemplada
Conjugar olvido, luna, miedo,
Lágrimas, opacas farolas...
¡ No me pillaría la muerte
Desnudo de las armas para defenderte ¡
Muerdo mis labios hasta hacerlos morados.
Rizo mi rabia contenida
En el vuelo imparable
De, tu tierra, las gaviotas
Y de la mía, los huertos y los campos.
Os acordáis, hermanos míos...
Os acordáis, amigos...
Espejo de imágenes recordadas:
-Tarde de lluvia en los cristales,
En tardes de mecedora.
-Domingos de periódico
Y café en vaso ancho.
-Madrugadas de desvelo,
Al acecho, esperando...
Sobre todo la noche.
¡ Cobarde noche interminable
y siempre amenazadora ¡
Antonio, Antonio, Antonio
Te llaman al alba;
Y aparecen iluminados.
Asoman a la luz
Como golondrinas.
Como el sol bostezando.
Como la brisa que calma
El infierno del verano.
A las siete, te levantas.
Coges el sedal y tus cañas.
Tu gorra, tus llaveros.
Se levanta de un lado,
Tu bigote rectilíneo,
Por la medida sonrisa de tu cara.
Caminas despacio
Hacia el perfil de aquella playa...