Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Sí, nos queremos, pero no todo el tiempo.
Todo el tiempo también es hace mil años
y los junios que quizá no lleguen;
nos queremos en esos retales de siempre,
nos queremos, muchas veces, en efigie,
arropados por el sambenito de ninguno,
o juntos, bien solos entre las multitudes,
pero mejor solos, juntos, rodeados de nadie,
llegamos al sofá luego de tanto repartirnos,
llegamos apenas con lo puesto y pronto sobra.
Nos queremos, sí, pero también lo olvidamos
entre el ladrar de cuentas y lumbalgias,
entre los cacharros puercos, los inventarios,
y es saludable que nos olvidemos un rato
para que al recordar nos sintamos urgentes,
perentorios, necesarios, irremplazables.
Ojalá yo pudiera olvidarme de mí
cuando te pienso porque no puedo pensarte
sin mí, sentimental y pretencioso;
debiera ir yo a la cárcel por lo que hago contigo
cuando estoy solo, hasta que noto lo solo,
y te llamo por si puedes ir a ver una peli al Ibis,
por si te apetecen unos tacos, unas enchiladas,
y respondes: Sí, sí, sí, pero primero cogemos…
Y así hace ocho meses que no vamos al cine;
estamos cada vez más flacos, pero bien servidos,
cada vez más nosotros, más cómplices…
Solo me pregunto si alguna vez me llamarás
a las dos de la madrugada para pedirme,
no un beso, no un chiste, no una foto,
sino que te ayude a esconder un cadáver...
¿lo haría? Digo que sí, preferentemente el mío,
obvio sí, contigo todo, sí, sí, sí, pero... ¿sí?
Todo el tiempo también es hace mil años
y los junios que quizá no lleguen;
nos queremos en esos retales de siempre,
nos queremos, muchas veces, en efigie,
arropados por el sambenito de ninguno,
o juntos, bien solos entre las multitudes,
pero mejor solos, juntos, rodeados de nadie,
llegamos al sofá luego de tanto repartirnos,
llegamos apenas con lo puesto y pronto sobra.
Nos queremos, sí, pero también lo olvidamos
entre el ladrar de cuentas y lumbalgias,
entre los cacharros puercos, los inventarios,
y es saludable que nos olvidemos un rato
para que al recordar nos sintamos urgentes,
perentorios, necesarios, irremplazables.
Ojalá yo pudiera olvidarme de mí
cuando te pienso porque no puedo pensarte
sin mí, sentimental y pretencioso;
debiera ir yo a la cárcel por lo que hago contigo
cuando estoy solo, hasta que noto lo solo,
y te llamo por si puedes ir a ver una peli al Ibis,
por si te apetecen unos tacos, unas enchiladas,
y respondes: Sí, sí, sí, pero primero cogemos…
Y así hace ocho meses que no vamos al cine;
estamos cada vez más flacos, pero bien servidos,
cada vez más nosotros, más cómplices…
Solo me pregunto si alguna vez me llamarás
a las dos de la madrugada para pedirme,
no un beso, no un chiste, no una foto,
sino que te ayude a esconder un cadáver...
¿lo haría? Digo que sí, preferentemente el mío,
obvio sí, contigo todo, sí, sí, sí, pero... ¿sí?
28 de noviembre de 2025