F
Francisco
Invitado
Ocho de agosto de dos mil tres
[center:a99bfbc3aa]Mi piel de durazno
se eriza con solemnidad
si una flor veo en el camino
de arena y guijarros:
una señal.
¡Qué otro deseo que llover,
tan sólo una delicuescencia,
sobre ella,
que nunca seré!
Soy nube deficiente:
agua suficiente
como para mantenernos vivos:
la flor
de mí
y yo
si así
su vida
inmarcesible,
mas qué vacías son mis llanuras.
Mi piel de durazno,
escondida detrás de las soledades,
no suelta prenda,
tan sólo sudores comunes,
y ninguno de amores.[/center:a99bfbc3aa]
Francisco Rodriguez Flor
[center:a99bfbc3aa]Mi piel de durazno
se eriza con solemnidad
si una flor veo en el camino
de arena y guijarros:
una señal.
¡Qué otro deseo que llover,
tan sólo una delicuescencia,
sobre ella,
que nunca seré!
Soy nube deficiente:
agua suficiente
como para mantenernos vivos:
la flor
de mí
y yo
si así
su vida
inmarcesible,
mas qué vacías son mis llanuras.
Mi piel de durazno,
escondida detrás de las soledades,
no suelta prenda,
tan sólo sudores comunes,
y ninguno de amores.[/center:a99bfbc3aa]
Francisco Rodriguez Flor