Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
El tejido de tus mentirosas
frialdades me congela,
la amputación del tallo florecido.
Campaniflor los muslos del amapolado rocío pestañean sabrosos, empapados de nostalgia
carmesí tu boca rota canta
al silencio el botón que el ombligo umbilica.
La huella del musgo verdín de noche alumbrada, deja un rastro de miel donde la tuerta parca azota con su hoz los campos de nácar,
Piñones con licor de cereza,
Adornan la torta del dibujado desencuentro,
Pero aún así inventé para ti esta fiesta de intentos que a cañonazos pintan tu cerebro de desolada quietud,
para desnudar la rotura del navío de los esqueletos de tus besos anémico y moribundo
Adentrándose en el helado océano del dolor.
Reservados todos los derechos©
frialdades me congela,
la amputación del tallo florecido.
Campaniflor los muslos del amapolado rocío pestañean sabrosos, empapados de nostalgia
carmesí tu boca rota canta
al silencio el botón que el ombligo umbilica.
La huella del musgo verdín de noche alumbrada, deja un rastro de miel donde la tuerta parca azota con su hoz los campos de nácar,
Piñones con licor de cereza,
Adornan la torta del dibujado desencuentro,
Pero aún así inventé para ti esta fiesta de intentos que a cañonazos pintan tu cerebro de desolada quietud,
para desnudar la rotura del navío de los esqueletos de tus besos anémico y moribundo
Adentrándose en el helado océano del dolor.
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