abcd
Poeta adicto al portal
Dios está muerto, y sucio,
como mis medias,
como mi anárquica decisión de escribir.
Cuando la oscuridad flote en las piernas,
bastarán unas ramas, delirios de hojas secas para volar.
Ah, la niña rebota en el ruido del corazón,
los zapatos ríen fuertes en extraña danza de brillo salvaje.
No, no, no,
un día la concentración espiritual será libre,
hay que pensar en casarse con algo hermoso,
como las pastillas.
Largos.
Largo, diles adiós a los peces con escamas de oro.
En la pobreza, en la presteza sensorial
encontramos al licántropo budista que es desorden,
miseria y paz.
Oh, su mirada. Su mirar vergonzoso.
Extraño esa tenue alucinación,
esa aurora de supernovas verdes.
Extraño que me ignore dejándome entrar en su cuerpo,
sus moscas de agua,
la delicadeza de su insana tez glacial.
Ella era como una muerte para renacer,
pero está sucia,
como Dios,
como mis medias...
como mis medias,
como mi anárquica decisión de escribir.
Cuando la oscuridad flote en las piernas,
bastarán unas ramas, delirios de hojas secas para volar.
Ah, la niña rebota en el ruido del corazón,
los zapatos ríen fuertes en extraña danza de brillo salvaje.
No, no, no,
un día la concentración espiritual será libre,
hay que pensar en casarse con algo hermoso,
como las pastillas.
Largos.
Largo, diles adiós a los peces con escamas de oro.
En la pobreza, en la presteza sensorial
encontramos al licántropo budista que es desorden,
miseria y paz.
Oh, su mirada. Su mirar vergonzoso.
Extraño esa tenue alucinación,
esa aurora de supernovas verdes.
Extraño que me ignore dejándome entrar en su cuerpo,
sus moscas de agua,
la delicadeza de su insana tez glacial.
Ella era como una muerte para renacer,
pero está sucia,
como Dios,
como mis medias...
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