[center:2a42885962][El 7 de Octubre de 1849 fallece el Maestro en la desde entonces llorosa Baltimore. Una vez enterrado, una joven acude a su cripta con un ramo de rosas. Se trata de la joven Annabel Lee, que llora la pérdida de aquel que, aunque en tinta y papel, la trajo a la vida. En amargo desconsuelo, vomita preguntas incesantes a los oídos fenecidos del Genio. Y este responde de la ultratumba del mejor modo que conoce, con un verso, hilado por boca de un emplumado visitante.]
Esta noche, más que nunca
Abenuz se muestra el cielo,
Plañendo ante la tumba
Del hombre por el cual muero.
Abandoné mi morada
Al pie del mar en trueno,
Pues el sonido de la muerte
Nunca presagia nada bueno.
¿Cómo contener la rabia
Brotando de mis venas?
Los renglones de mi vida,
Ya tan sólo escriben penas.
No podrás hacerte idea
Del mundo que atrás dejas,
Enfermos se ven sus versos
Sus estrofas se hacen viejas.
La Estigia se alimenta
Del decadente que se despoja,
De su virtud de poeta
Oculto tras una máscara roja.
Pendula la era del tedio
Pozo que obliga a diario,
A los corazones cercenarse
Al diablo a bajar del campanario.
Caja oblonga llena de sangre
Áspid el corazón delator,
Gato que por no ser negro
Sabe que muerto está mejor.
¿Y ahora que ha de ser de mi?
Pobre, dulce y desdichada,
Tierna e inmortal Annabel Lee.
[/center:2a42885962]
[center:2a42885962]Tiempos oscuros en los que nadie
Es tan loco como para creerse cuerdo
Y más tú que lees este verso
Graznado del pico de un cuervo.
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Esta noche, más que nunca
Abenuz se muestra el cielo,
Plañendo ante la tumba
Del hombre por el cual muero.
Abandoné mi morada
Al pie del mar en trueno,
Pues el sonido de la muerte
Nunca presagia nada bueno.
¿Cómo contener la rabia
Brotando de mis venas?
Los renglones de mi vida,
Ya tan sólo escriben penas.
No podrás hacerte idea
Del mundo que atrás dejas,
Enfermos se ven sus versos
Sus estrofas se hacen viejas.
La Estigia se alimenta
Del decadente que se despoja,
De su virtud de poeta
Oculto tras una máscara roja.
Pendula la era del tedio
Pozo que obliga a diario,
A los corazones cercenarse
Al diablo a bajar del campanario.
Caja oblonga llena de sangre
Áspid el corazón delator,
Gato que por no ser negro
Sabe que muerto está mejor.
¿Y ahora que ha de ser de mi?
Pobre, dulce y desdichada,
Tierna e inmortal Annabel Lee.
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[center:2a42885962]Tiempos oscuros en los que nadie
Es tan loco como para creerse cuerdo
Y más tú que lees este verso
Graznado del pico de un cuervo.