Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
Del fondo de tu recuerdo brota un silencio desabrido
Y en este silencio, tu ausencia emerge en una oleada lívida de adioses mudos.
!Antifaces despojados en suelo tibio!
!Cáliz semivacío que agoniza de sed!
Me la paso en los hondos vacíos de mi soledad y es ahí
Donde la sobriedad de la intuición se inclina a preguntarme:
¿Porqué te lamentas por caminos áridos del placer?
¿Te aferras al inerve manto de mirajes nimios de su tentadora dulzura?
Fuí el cálido plástico que no queria laberintos intensos,
Fui el cálido plástico que se desvanecía por fragmentos y me quedé
Entre añoranzas y gestos de unión vivida,
Entre los licores en los que calentábamos la garganta,
Entre siluetas de hilo bravío
Que cubrían las tardes anaranjadas.
Me quedé entre desvaríos y
Entre las chispiantes llamaradas
!!Explota la incómoda verdad!!
!Qué entre tanto!... y nunca fuimos nada.




Y en este silencio, tu ausencia emerge en una oleada lívida de adioses mudos.
!Antifaces despojados en suelo tibio!
!Cáliz semivacío que agoniza de sed!
Me la paso en los hondos vacíos de mi soledad y es ahí
Donde la sobriedad de la intuición se inclina a preguntarme:
¿Porqué te lamentas por caminos áridos del placer?
¿Te aferras al inerve manto de mirajes nimios de su tentadora dulzura?
Fuí el cálido plástico que no queria laberintos intensos,
Fui el cálido plástico que se desvanecía por fragmentos y me quedé
Entre añoranzas y gestos de unión vivida,
Entre los licores en los que calentábamos la garganta,
Entre siluetas de hilo bravío
Que cubrían las tardes anaranjadas.
Me quedé entre desvaríos y
Entre las chispiantes llamaradas
!!Explota la incómoda verdad!!
!Qué entre tanto!... y nunca fuimos nada.