malco
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Navidad
Creo tener un vago recuerdo, que la navidad nació en mi, alrededor de los cinco años y creció como crecen las frondas de los prados y sus aromas quedaron en mi por siempre como los recuerdos que embellecen el tiempo y la distancia, como las crisálidas que hechas mariposas me recuerdan que del polvo de sus alas, surge el color de las ilusiones , es decir la felicidad y lo soy por conocer el prado encantado de los sueños, donde moran los unicornios azules, por creer en los poetas, verdaderos orfebres de la palabra, alfareros de la reconciliación del hombre, por creer en los niños, rocíos de inocencia, capullos por abrirse y creer en lo que ellos creen y agradezco a los siete enanitos, porque nunca crecieron y creo en los que con la calidez de sus afectos, levantan al caído.
Nací y crecí, en un lugar de Caracas llamado El Valle, que muchísimo tiempo atrás, estaba alejado de Caracas, eran extensas haciendas de café y cañaverales, comunicada por un ferrocarril.
Atravesado por el río Valle, tiempo después fue sitio preferido para " atemperar", acudían encopetadas y robustas señoronas de finos abanicos, donde venían de seguro a lavar sus intrigas e indiscreciones y alguna que otra infidelidad, no podían faltar los altivos señores con sus " manubricos" bigotes, su molicie y sus somníferas conversas.
En el tiempo que me tocó vivirla, ya era parroquia foránea, su iglesia, una de las más antiguas de Caracas, su plaza, sitio de reunión de contertulios y otras celebraciones, su calle Real y las casonas coloniales, en una de esas transcurrieron muchos años de mi vida.
Púes bien, a mediados de Diciembre, se daba inicio a las misas de aguinaldos a las 5 a.m, donde aparte de la misa se cantaban aguinaldos y villancicos, pero en la plaza, como se patinaba, se hacían
competencias, equipos rivales y sobre todo amigos, sin distingos de color ni condición social y algunos para toda la vida.
No se trataba de patines en linea, aerodinámicos e intergalácticos, no señor, eran de metal, con cuatro ruedas y una llave universal para ajustar el largo del patín, de acuerdo al largo del píe y la anchura del zapato, los de más categoría eran los Winchester y los Olimpic, !!! como corrían!!!
De esa manera, transcurrían los días con el ambiente navideño y sus contagiantes alegrías.
¡¡¡ Feliz Navidad!!!
Corre caballito
vamos a Belén
a ver a Maria
y al niño también.
Al niño también
dicen los pastores
que ha nacido un niño
cubierto de flores...
vamos a Belén
a ver a Maria
y al niño también.
Al niño también
dicen los pastores
que ha nacido un niño
cubierto de flores...
Con cuanta inquietud, al mediar Noviembre, iba descociendo los días para que llegara Diciembre y cuando por fin, llegaba Diciembre y el alba iba entregando sus rojizos tonos y los fríos amaneceres
abrazaban el anuncio del adviento de la natividad y los cantos y trinares de gorriones, canarios, paraulatas, turpiales, carapaicos, pespes y un sin fin de aves, parecieran ofrecerles un concierto celestial en la tan ansiada espera del nacimiento del niño Jesús, me embargaba la felicidad.
Con el amanecer decembrino, amanecía también en mi, una indescriptible ilusión, fantasía, emoción, como saberlo, de su llegada.abrazaban el anuncio del adviento de la natividad y los cantos y trinares de gorriones, canarios, paraulatas, turpiales, carapaicos, pespes y un sin fin de aves, parecieran ofrecerles un concierto celestial en la tan ansiada espera del nacimiento del niño Jesús, me embargaba la felicidad.
Creo tener un vago recuerdo, que la navidad nació en mi, alrededor de los cinco años y creció como crecen las frondas de los prados y sus aromas quedaron en mi por siempre como los recuerdos que embellecen el tiempo y la distancia, como las crisálidas que hechas mariposas me recuerdan que del polvo de sus alas, surge el color de las ilusiones , es decir la felicidad y lo soy por conocer el prado encantado de los sueños, donde moran los unicornios azules, por creer en los poetas, verdaderos orfebres de la palabra, alfareros de la reconciliación del hombre, por creer en los niños, rocíos de inocencia, capullos por abrirse y creer en lo que ellos creen y agradezco a los siete enanitos, porque nunca crecieron y creo en los que con la calidez de sus afectos, levantan al caído.
Nací y crecí, en un lugar de Caracas llamado El Valle, que muchísimo tiempo atrás, estaba alejado de Caracas, eran extensas haciendas de café y cañaverales, comunicada por un ferrocarril.
Atravesado por el río Valle, tiempo después fue sitio preferido para " atemperar", acudían encopetadas y robustas señoronas de finos abanicos, donde venían de seguro a lavar sus intrigas e indiscreciones y alguna que otra infidelidad, no podían faltar los altivos señores con sus " manubricos" bigotes, su molicie y sus somníferas conversas.
En el tiempo que me tocó vivirla, ya era parroquia foránea, su iglesia, una de las más antiguas de Caracas, su plaza, sitio de reunión de contertulios y otras celebraciones, su calle Real y las casonas coloniales, en una de esas transcurrieron muchos años de mi vida.
Púes bien, a mediados de Diciembre, se daba inicio a las misas de aguinaldos a las 5 a.m, donde aparte de la misa se cantaban aguinaldos y villancicos, pero en la plaza, como se patinaba, se hacían
competencias, equipos rivales y sobre todo amigos, sin distingos de color ni condición social y algunos para toda la vida.
No se trataba de patines en linea, aerodinámicos e intergalácticos, no señor, eran de metal, con cuatro ruedas y una llave universal para ajustar el largo del patín, de acuerdo al largo del píe y la anchura del zapato, los de más categoría eran los Winchester y los Olimpic, !!! como corrían!!!
De esa manera, transcurrían los días con el ambiente navideño y sus contagiantes alegrías.
La navidad en mi país tiene, entre otros, olor a papaya verde, a melao de papelón con clavitos de olor, pimienta guayabita, canela en rama, es decir, dulce de lechosa, manjar decembrino.
Recuerdo como tres o cuatro días antes del 24, comenzaban las compras y preparativos de las halladas, especie de pastel de harina de maíz, amasada con el caldo del suculento relleno, consistente en un guiso de carne de res, pollo,cerdo, vegetales, aceitunas, alcaparras, pasitas, etc, envueltas en hojas de plátano, herencia dejada por el mestizaje culinario.
El día fijado para hacerlas, desde muy temprano comenzaban los preparativos, los roles estaban asignados, los que lavaban las hojas, los que limpiaban y cortaban los aliños, la matrona que era quién tenía la sazón y hacía el guiso y armaba la hallaca y así sucesivamente hasta concluir con el amarrado para su posterior cocción.
Ese día era una celebración, se cantaba, se tocaba, se bailaba y por su puesto, no faltaban los traguitos para los mayores.
Eran tiempos de puertas abiertas, la parrandas plenaban los zaguanes cantando y tocando aguinaldos, villancicos y alabanzas.
El ritual de adobar el pernil era tema serio, púes se trataba de una receta familiar de la abuela que venía de su abuela y esta de la suya, como se ve, pareciera que el cerdo es anterior a los dinosaurios.
Falta aún, la ensalada de gallina, el pan de jamón, el ponche crema y algún otro condumio.
El pesebre, todo un canto a la fantasia y adornar el arbolito un reto a la imaginación.
Todos los años me disponía a ver llegar el niño Jesús, pero invariablemente me quedaba dormido y soñaba que andaba de la mano con el y al otro día despertar con la ilusión de los regalos.
¡¡¡ Nunca apagues la luz del niño que llevamos dentro!!!
Recuerdo como tres o cuatro días antes del 24, comenzaban las compras y preparativos de las halladas, especie de pastel de harina de maíz, amasada con el caldo del suculento relleno, consistente en un guiso de carne de res, pollo,cerdo, vegetales, aceitunas, alcaparras, pasitas, etc, envueltas en hojas de plátano, herencia dejada por el mestizaje culinario.
El día fijado para hacerlas, desde muy temprano comenzaban los preparativos, los roles estaban asignados, los que lavaban las hojas, los que limpiaban y cortaban los aliños, la matrona que era quién tenía la sazón y hacía el guiso y armaba la hallaca y así sucesivamente hasta concluir con el amarrado para su posterior cocción.
Ese día era una celebración, se cantaba, se tocaba, se bailaba y por su puesto, no faltaban los traguitos para los mayores.
Eran tiempos de puertas abiertas, la parrandas plenaban los zaguanes cantando y tocando aguinaldos, villancicos y alabanzas.
El ritual de adobar el pernil era tema serio, púes se trataba de una receta familiar de la abuela que venía de su abuela y esta de la suya, como se ve, pareciera que el cerdo es anterior a los dinosaurios.
Falta aún, la ensalada de gallina, el pan de jamón, el ponche crema y algún otro condumio.
El pesebre, todo un canto a la fantasia y adornar el arbolito un reto a la imaginación.
Todos los años me disponía a ver llegar el niño Jesús, pero invariablemente me quedaba dormido y soñaba que andaba de la mano con el y al otro día despertar con la ilusión de los regalos.
¡¡¡ Nunca apagues la luz del niño que llevamos dentro!!!
¡¡¡ Feliz Navidad!!!
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