IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Vistiéndose de carne y sueños,
la humanidad tiende a renacer
solo cuando la tristeza no ahoga,
ajustamos la soga a nuestro cuello,
y volamos con alas de almas maternas,
iridiscencias de bellezas casi transparentes,
flotamos con la luz del vacío,
que nunca quiere oscurecerse por completo,
que anhela seguir existiendo,
corren los segundos,
aplastados por la eternidad,
llegan los milenios,
a las costas donde las promesas mueren,
gimen los cuerdos,
porque no hay prudencia
que sobreviva al oleaje de este caos,
caos de huidas,
huidas e ira,
de dioses heridos,
crearán nuevos éxodos,
en donde los temores forjen
brotes de inicios irremediables,
y esos frutos,
les prometerán a nuevos dioses
nuevos suelos,
nuevos cielos.
la humanidad tiende a renacer
solo cuando la tristeza no ahoga,
ajustamos la soga a nuestro cuello,
y volamos con alas de almas maternas,
iridiscencias de bellezas casi transparentes,
flotamos con la luz del vacío,
que nunca quiere oscurecerse por completo,
que anhela seguir existiendo,
corren los segundos,
aplastados por la eternidad,
llegan los milenios,
a las costas donde las promesas mueren,
gimen los cuerdos,
porque no hay prudencia
que sobreviva al oleaje de este caos,
caos de huidas,
huidas e ira,
de dioses heridos,
crearán nuevos éxodos,
en donde los temores forjen
brotes de inicios irremediables,
y esos frutos,
les prometerán a nuevos dioses
nuevos suelos,
nuevos cielos.