Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Seguí caminando por Santiago,
y entré a la boca de la máquina veloz,
ronquidos veloces, atroces, sin voz,
pero moviendo la gente, llevando los sueños,
repletos de horno,
calores de verano, camino a Santiago,
de vuelta del Centro,
más gente, destinos de Dios,
inciertos recuerdos, el patio sin puertos,
Santiago carece del mar, pero lleno de sol,
sin mares ni brumas,
relleno de lunas,
de runas, misterios, tropiezos de sal,
lugares dispares, comidas veloces, como Santiago apresurado,
rasgado de vestiduras de fieltro,
nubes de invierno, lejanas, cercanas,
caminos urbanos, caminos cercanos, el humo, la micro,
el Transantiago, un Transiberiano Chileno,
con líneas de pulpos, con días y noches,
las luces de tarde, se apagan, se esconden,
revelan un nombre,
las líneas son nuevas,
son grandes, enormes,
disonantes, pero nos llevan,
a sitios, lugares, más lejos, más adentro,
más profundos, de nuestros sitiales.
y entré a la boca de la máquina veloz,
ronquidos veloces, atroces, sin voz,
pero moviendo la gente, llevando los sueños,
repletos de horno,
calores de verano, camino a Santiago,
de vuelta del Centro,
más gente, destinos de Dios,
inciertos recuerdos, el patio sin puertos,
Santiago carece del mar, pero lleno de sol,
sin mares ni brumas,
relleno de lunas,
de runas, misterios, tropiezos de sal,
lugares dispares, comidas veloces, como Santiago apresurado,
rasgado de vestiduras de fieltro,
nubes de invierno, lejanas, cercanas,
caminos urbanos, caminos cercanos, el humo, la micro,
el Transantiago, un Transiberiano Chileno,
con líneas de pulpos, con días y noches,
las luces de tarde, se apagan, se esconden,
revelan un nombre,
las líneas son nuevas,
son grandes, enormes,
disonantes, pero nos llevan,
a sitios, lugares, más lejos, más adentro,
más profundos, de nuestros sitiales.