PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
NUESTROS HIJOS.
Los hijos que no procreamos
ni acunamos en noche de desvelo
aquellos de los que tejimos sueños
al imaginar su sonrisa bella.
Los pequeños que no escucharon
el amor en latido de los dos
Viven en las calles y las coladeras
agonizan confusos entre la lluvia.
¡Gritan de frío en las tardes
y lloran de soledad en las noches!
Mueren de hambre y caricias
crecen entre lodo, egoísmo y recuerdos.
Amasan el sueño de encontrarnos
de abrazarnos y decirnos Te quiero.
Los hijos que no procreamos
esos, que no llevan nuestra sangre
pero sí el mismo espíritu de Dios
extienden su manita al alborada.
Extienden su esperanza enflaquecida
y nos buscan afanosos
Los hijos que no procreamos
amanecen entre las cenizas.
¡Gritan nuestro nombre a diario
como agua que calma sed infinita¡
Están frente a nosotros - Caritas sucias -
Anhelantes de un momento
embriagados y solos .¡Solos!
¡Nuestros hijos amor mío!
Los que nunca procreamos ©
Los hijos que no procreamos
ni acunamos en noche de desvelo
aquellos de los que tejimos sueños
al imaginar su sonrisa bella.
Los pequeños que no escucharon
el amor en latido de los dos
Viven en las calles y las coladeras
agonizan confusos entre la lluvia.
¡Gritan de frío en las tardes
y lloran de soledad en las noches!
Mueren de hambre y caricias
crecen entre lodo, egoísmo y recuerdos.
Amasan el sueño de encontrarnos
de abrazarnos y decirnos Te quiero.
Los hijos que no procreamos
esos, que no llevan nuestra sangre
pero sí el mismo espíritu de Dios
extienden su manita al alborada.
Extienden su esperanza enflaquecida
y nos buscan afanosos
Los hijos que no procreamos
amanecen entre las cenizas.
¡Gritan nuestro nombre a diario
como agua que calma sed infinita¡
Están frente a nosotros - Caritas sucias -
Anhelantes de un momento
embriagados y solos .¡Solos!
¡Nuestros hijos amor mío!
Los que nunca procreamos ©