EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
I
Del endeble carácter
que me aparenta, les digo algo,
nobleza, compasión o temor
necesariamente se guarnecen.
Porque oculta en la presión que aprieta,
a la ebullición que va solapada
bajo las huestes tapas que le disimulan,
tal desprendimiento, impropio y repentino,
como del géiser que expele
y quema
a quien en distancia confiada alcance.
La introvertividad no es capricho
ni deseo del corazón;
no hay armazón en el suelo
ni columna agreste, que aguante el peso,
de la ignominia y de la continua opresión
habla, ésta, la boca que se extrovierte
ante la corazonada
en qué el olfato le advierte
de patrañas disfrazadas de abrazos
tras bastidores malolientes, a puntillazos,
que herrumbran los clavos
de los dorados herrajes
de los que nos vamos formando.
Letras que hilvanando,
de más .
versos que goteando
socavan la roca, de magma infernal.
II
Del endeble carácter
que me aparenta, les digo algo;
mi nobleza
grande proeza
hizo mi madre, incrustando en mi pecho
el bruto diamante de la honradez
de éste poeta, la metafórica embriaguez
de las palabras sinceras;
sus dedos fueron gubias arteras
que moldearon vetas ahumadas al carbón
haciendo en mi vida un cartabón
que beneficiara al hábito de las aristas
y buscar siempre en las vistas
la imperfecta perfección
del código escrito en banal incomprensión.
Cuestas arribas, los peldaños grasosos,
que no ser por templanza
al carajo les mandara
aunque frustrado quedara
cuales neuróticos orates, briosos,
saltimbanqui del poeta Licho´s Yanomás,
dentro de su estado de ensueño
impropio, en trance, en coma
por un esoterismo rabioso.
Que se mantenga su nobleza
como blasón y bandera
y que mas nunca la carrera
permita perder su norte
con brújula y sextante, Orión, reconforte,
los embebidos instantes
en que el cartabón, con numéricas constantes,
redirecciona inequívocamente sus fronteras.
III
Del endeble carácter
Que me aparenta, les digo algo,
sobre mi compasión
salir a la calle sin ilusión,
ni la mariposa silente que de la oruga eclosiona
ni el ciego sabiéndose no ver
los panorámicos paisajes de un atardecer,
dicha sea la gracia, se evoluciona;
dando a la mariposa color y don de vuelo,
a saber del ciego, el tacto y olor
para recrear en su interior el paradisíaco encanto
del vivir con pasión.
Éste poeta de grande compasión,
una mano tiende al caído
una palabra de condescendiente bramido
un pan, qué no migas, al condolido
de sed y hambre, que esté en clara abyección
proclives todos los instantes
en los terrenos verdes, propensos de erosión,
áridos por desafueros de entuertos tejidos
se escuchan los quejidos
de incertidumbres y dolor
en la tierra que un día, en abrasión,
resquebrajó las constantes
de méritos y valor.
IV
Del endeble carácter
que me aparenta, les digo algo,
hay mucho temor
sobre la teoría del destiempo,
ese que no termina pero colapsa
al cuerpo que se añeja y a su vez degrada
redireccionando al umbral su alma
al digno remanso del recomenzar.
Otra es .
sobre la impertérrita soledad, es la partida
esos caminos que un día, nos tocarán andar,
y que aguardan esperanzas
del pronto regresar. Nos motiva, pero
- ¿y qué de los recuerdos de una vida?
la incertidumbre mandamos al bledo, triste final
de la inexorable consabida.
Y del olvido ¡já! ¿Quién diría?
sobre aquel latido
que alguna vez vivió
entre los óseos humerales del frágil bosque
mas sí su palabra no transciende
sobre el límpido útero
contentivo de su natal esencia cromosómica
de linaje exiguo
ante preclaro concepto de sociedad enquistada.
V
Bajo la sotana, existe un hombre,
el resto es la falsa apariencia
del hegemónico ulular
de quienes en gremio se conforman.
Por ello,
bruñido con el endeble carácter
que me aparenta, les digo que algo;
no se puede menospreciar
el soterrado grito del alma libre
hacia los recónditos parajes de la posteridad.
EPEV-Poerrante. 26/12/12