nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
.
La fina doncella esta desnuda,
toca el arpa con sus uñas afiliadas
y sus muslos palpitan a la par
e inhala con fervor la humedad en cada nota.
El rumor de la marcha se acerca
valientes caballeros cabalgan
con rosario y espada en mano.
La dulce doncella se apasiona
sus pezones se elevan y endurecen
pues el olor a sangre inunda todo
sabe que es momento;
al fin cambiará su arpa
por una hecha de huesos,
sabe que el fin de la marcha es su castillo.
En el pueblo ya solo hay fantasmas
y pesadillas para quién entre,
en ése desolado y oscuro pueblo
solo hay una vampira
que se cree doncella
pero es verduga consumada
y en su castillo en ruinas
se lame la comisura de la boca
en espera de su nuevo festín.
A unos los hará esclavos de sus bajezas
noche tras noche bajo la luna
y a otros los destazará como cerdos
sin prestar oídos a súplicas,
para ella no hay Dios
solo un apetito voraz qué debe satisfacer
y una retorcida pasión
por hacer una nueva arpa
con huesos y crucifijos tallados.
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La fina doncella esta desnuda,
toca el arpa con sus uñas afiliadas
y sus muslos palpitan a la par
e inhala con fervor la humedad en cada nota.
El rumor de la marcha se acerca
valientes caballeros cabalgan
con rosario y espada en mano.
La dulce doncella se apasiona
sus pezones se elevan y endurecen
pues el olor a sangre inunda todo
sabe que es momento;
al fin cambiará su arpa
por una hecha de huesos,
sabe que el fin de la marcha es su castillo.
En el pueblo ya solo hay fantasmas
y pesadillas para quién entre,
en ése desolado y oscuro pueblo
solo hay una vampira
que se cree doncella
pero es verduga consumada
y en su castillo en ruinas
se lame la comisura de la boca
en espera de su nuevo festín.
A unos los hará esclavos de sus bajezas
noche tras noche bajo la luna
y a otros los destazará como cerdos
sin prestar oídos a súplicas,
para ella no hay Dios
solo un apetito voraz qué debe satisfacer
y una retorcida pasión
por hacer una nueva arpa
con huesos y crucifijos tallados.
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