- Es la noche la que me atrapa,
me devuelve el alma rota
de duda de llanto y de mofa.
De noche se fueron mis besos
tras los pasos de mi dicha y
sin saber si vivo la herencia de
mis ilusiones, se envainaron
las penas y los cantos.
Y ya no encuentro nada que
me haga más cercano al dolor
que de mi cuerpo escapa,
ni nada más lejano que el cuerpo
dolorido por la bruma del desencanto
la desidia, la desgana y la inmundicia.
Y al no encontrar ignoro,
y es entonces cuando lloro, cuando
gimo, cuando peco, cuando robo
y cuando loco y orate
rebusco entre la noche
el alma que no quiere mi día.