Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Noche tras noche
Qué dura soledad a mediodía,
qué dura soledad a medianoche,
nada que hacer, nadie escucha el reproche,
salvo en aquel espejo la agonía.
Con gotas de dolor, melancolía,
con sorbos de ansiedad, miedo fantoche,
con tragos de amargura hay un derroche
de náufragos y restos sin bahía.
Así va en la ciudad tu compañía,
perdiéndose, perdiéndome en el boche
de calles, autos, prisas, gritería.
Que ninguno lo note es sólo el broche
de un duelo que, mortal, nadie querría,
pero que sufro yo noche tras noche.
0911 11
Qué dura soledad a mediodía,
qué dura soledad a medianoche,
nada que hacer, nadie escucha el reproche,
salvo en aquel espejo la agonía.
Con gotas de dolor, melancolía,
con sorbos de ansiedad, miedo fantoche,
con tragos de amargura hay un derroche
de náufragos y restos sin bahía.
Así va en la ciudad tu compañía,
perdiéndose, perdiéndome en el boche
de calles, autos, prisas, gritería.
Que ninguno lo note es sólo el broche
de un duelo que, mortal, nadie querría,
pero que sufro yo noche tras noche.
0911 11