Y
Yaiza
Invitado
Noche gótica
Extraña soledad que me acompaña
en noches donde mengua la fortuna,
la oscura irrealidad de aquella luna
me envuelve entre tinieblas y se empaña.
Renuente de partir está mi alma
más se oyen ya los pasos de la muerte,
sucumbe el corazón, se queda inerte
callado y sin dolor, solloza en calma.
Presagio de un final, que se vislumbra
tan corta es la existencia que se esfuma,
un siglo de dolor es la tortura
que se ha de disolver como la espuma.
Bañada en soledad, un alma implora
que termine este vaivén de agonía,
no quiere despertar al otro día
sabiendo que su ser la muerte añora.