NOCHE EN EL HOTEL MEUBLÉ
El cubito de hielo
en el rubio mar del güiski
un ridículo iceberg
en el que se ha de estrellar
mi barco
Saltan las letras heridas de los versos
se cuajan de nubes las mañanas improbables
Arrastran las olas mansas
los espíritus anegados de las gaviotas muertas
Las letras sangran poemas dolorosos
de amor
y mis manos lujuriosas
te buscan en la feroz madrugada
(Hace calor esta noche
hace calor y todavía no ha pasado
el primer tranvía)
Tintinea el hielo en el vaso
y tu pelo rubio o verde azulado
(según el reflejo del semáforo)
se tiñe del color del odio
Tu cadáver respira junto al mío
esperando el ritmo pausado
de mis últimas caricias
Qué felices hemos sido sobre el asfalto caliente
viendo cómo muere la luna
devorada por las estrellas
Qué felices hemos sido junto a los perros en celo
dibujando los nuevos arcoiris
que nacen de tus ojos
como nubes o guirnaldas.
Tú
flor de meublé
florecida en madrugadas de vómito y temblor
Yo
transeúnte de horizontes sin riberas
Marinero de arribadas imprevistas
al cálido puerto de tus pechos.
La música agridulce del somier
que cruje con mis embestidas
en esta noche de aurora boreal con minúsculos iceberg
en el rubio mar del güiski
Aquella música agridulce del somier...
El cubito de hielo
en el rubio mar del güiski
un ridículo iceberg
en el que se ha de estrellar
mi barco
Saltan las letras heridas de los versos
se cuajan de nubes las mañanas improbables
Arrastran las olas mansas
los espíritus anegados de las gaviotas muertas
Las letras sangran poemas dolorosos
de amor
y mis manos lujuriosas
te buscan en la feroz madrugada
(Hace calor esta noche
hace calor y todavía no ha pasado
el primer tranvía)
Tintinea el hielo en el vaso
y tu pelo rubio o verde azulado
(según el reflejo del semáforo)
se tiñe del color del odio
Tu cadáver respira junto al mío
esperando el ritmo pausado
de mis últimas caricias
Qué felices hemos sido sobre el asfalto caliente
viendo cómo muere la luna
devorada por las estrellas
Qué felices hemos sido junto a los perros en celo
dibujando los nuevos arcoiris
que nacen de tus ojos
como nubes o guirnaldas.
Tú
flor de meublé
florecida en madrugadas de vómito y temblor
Yo
transeúnte de horizontes sin riberas
Marinero de arribadas imprevistas
al cálido puerto de tus pechos.
La música agridulce del somier
que cruje con mis embestidas
en esta noche de aurora boreal con minúsculos iceberg
en el rubio mar del güiski
Aquella música agridulce del somier...