Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Siento el hechizo y
contengo la respiración;
en mi habitación
irrumpe el muerto viviente.
En el filo de la muerte
lo sigo obediente
hacia la profunda oscuridad,
ningún poder sobre la
tierra podrá impedirlo,
cruel destino.
Envuelto en la ensoñación
monitoreo el miedo creciendo,
intenso como la noche,
espeso como la bruma
que me rodea.
Continuo en el lecho,
sueño opresivo,
me despierto con
los chillidos y quejas,
no puedo creer en
tal realidad.
Hacia el interior
me aferro a la vida
que se retuerce
entre mis vísceras.
Siento el cuerpo vacío
al ser succionado
el jugo de la vida;
comprendo con horror
que de ahora en
adelante jamás podré
volver a ver el alba,
la luz me convertiría
en cenizas.
contengo la respiración;
en mi habitación
irrumpe el muerto viviente.
En el filo de la muerte
lo sigo obediente
hacia la profunda oscuridad,
ningún poder sobre la
tierra podrá impedirlo,
cruel destino.
Envuelto en la ensoñación
monitoreo el miedo creciendo,
intenso como la noche,
espeso como la bruma
que me rodea.
Continuo en el lecho,
sueño opresivo,
me despierto con
los chillidos y quejas,
no puedo creer en
tal realidad.
Hacia el interior
me aferro a la vida
que se retuerce
entre mis vísceras.
Siento el cuerpo vacío
al ser succionado
el jugo de la vida;
comprendo con horror
que de ahora en
adelante jamás podré
volver a ver el alba,
la luz me convertiría
en cenizas.
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