Agustín Nicolás
"El recuerdo es el idioma de los sentimientos"
Noche de octubre y de grillo
El grillo canta y canta.
El viento, desde afuera, lo acompaña
con sus coros de soplidos
resonando sin parar
por entre las plantas,
que aprovechan a lucir sus nuevos y verdes abrigos
embadurnados por la fragancia a jazmín y por la luminaria de la calle
se cuelan por entre las cortinas y salpican mi techo con sus sombras bailarinas.
Al ritmo del vals son sus compases.
El sol apura, la noche pasa;
el insomnio se apaga.
Me acuna el sueño, por fin,
mientras el grillo canta y canta,
el viento tañe dulcemente las hojas,
danzan las sombras
y se besan y se apretan con todas sus fuerzas,
cerrando sus ojos
para no morir.
El grillo canta y canta.
El viento, desde afuera, lo acompaña
con sus coros de soplidos
resonando sin parar
por entre las plantas,
que aprovechan a lucir sus nuevos y verdes abrigos
embadurnados por la fragancia a jazmín y por la luminaria de la calle
se cuelan por entre las cortinas y salpican mi techo con sus sombras bailarinas.
Al ritmo del vals son sus compases.
El sol apura, la noche pasa;
el insomnio se apaga.
Me acuna el sueño, por fin,
mientras el grillo canta y canta,
el viento tañe dulcemente las hojas,
danzan las sombras
y se besan y se apretan con todas sus fuerzas,
cerrando sus ojos
para no morir.
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