Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y se escuchará un clamor tan grande en todo
Egipto como nunca lo hubo ni lo habrá jamás
Exodo 11, 6
El firmamento es un cadáver más muertoEgipto como nunca lo hubo ni lo habrá jamás
Exodo 11, 6
que las momias del valle de los reyes,
parece una noche que nunca tuvo Pulcherrimas,
es un cielo carente de Ganímedes.
Esta noche oscura de soledad antártica,
es noche con terrores de necrópolis,
en que las calles se arquean y se quiebran,
arrastrándome hacia mefistofélicos abismos.
Llueven lágrimas de todos los dolores,
sombras de desvelo para ángeles y espejos;
atmósfera con evocaciones de inquisición,
paraíso de aquelarres, dibujo de la angustia.
Esta noche tenebrosa de silencios dilatados,
mi estrella más bella se ausentó de mi cielo.
A mi primoroso jardín le falta la fragancia
de la rosa roja que tu corazón es.
Esta noche de cuchillos de sílex,
de vaporosas quimeras putrefactas,
la vacuidad acérrima de tu ausencia
carcome mis nobles sentimientos.
Una noche saqueadora de sueños
mientras los párpados se cierran.
Afín a los espectros en el alma del dictador
luego de sus horrendos crímenes
Una noche de obsidiana, noche lóbrega
en que los lamentos cortan hasta el tiempo.
Es como la noche de la sangre del cordero,
orlando el umbral y marcos de las puertas.
29 de Octubre 2009
Copyright ©Derechos reservados ®
Última edición: