Halloran
Poeta asiduo al portal
NOCHE DE BAILE
Qué triste es esta noche.
Qué lóbrega, qué fría,
qué solitaria.
Y la gente ríe,
la feria está en su auge:
corre la bebida,
hay puestos de tiros al plato
y baile en la plaza
iluminada por mil bombillas
de colores.
Y qué triste es esta noche.
Qué silenciosa, qué tenebrosa,
qué horrenda.
Las muchachas sueñan con bailar
ceñidas por el buen mozo.
El mozo sueña con desvirgarlas
o, si llega tarde, disfrutarlas
al menos.
Los niños se divierten.
Los ancianos recuerdan.
Los padres rien.
El tonto del pueblo llega tarde:
no encontraba la plaza.
Y qué triste es esta noche.
Qué deprimente, qué amedrentadora,
qué tensa.
La banda toca pasodobles
y todos -chicos y mayores-
forman parejas de baile,
menos el tonto del pueblo.
Los ancianos bailan mirándose a los ojos.
Los padres bailan entre risas.
Los niños no bailan: dan vueltas enredando.
Los mozos bailan queriendo tocar más de la cuenta.
Las mozas sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué negra, boca de lobo.
Qué muerta.
Un feriante acaba de empezar la tómbola.
En el puesto de tiro alguien gana un peluche.
En la barra del bar, uno que tropieza
da con las narices en el generoso escote
de una matrona.
El señor alcalde mira y sonríe y se deja ver.
Su mujer viste como si fuera de boda.
El tonto del pueblo se saca un moco
que enseña entre risas a unas jovencitas
y lleva la bragueta abierta.
Una pareja sale de la plaza en dirección a la era
intentando que nadie se dé cuenta de su marcha.
Los amigos del mozo que huye sienten envidia.
Las amigas de la moza sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué absurda soledad, cuánta agonía.
Qué llanto.
Dos números de la benemérita están de servicio,
pero no hacen ascos al carajillo al que invita el alcalde.
La moza feúcha está sentada junto a la fuente:
mira al tonto del pueblo y se consuela.
El tonto del pueblo lleva la bragueta abierta,
que enseña entre risas a unas jovencitas.
En la tómbola, uno medio borracho gana una pecera:
el pez acaba muerto cuando se rompe
contra el suelo.
Y qué triste es esta noche.
Qué fúnebre se vuelve.
Qué angustiosa.
La banda toca un tango.
El tonto del pueblo trata de sacar a bailar a la moza feúcha.
La moza feúcha no baila.
Los ancianos no bailan.
Los padres bailan entre risas.
Los niños no bailan: dan vueltas enredando.
Los mozos bailan queriendo sentir el muslo de las mozas en la entrepierna.
Las mozas sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué lóbrega.
El tonto del pueblo le enseña la bragueta abierta a la moza feúcha.
La moza feúcha no baila.
El tonto del pueblo le enseña el pene a la moza feúcha.
El tonto del pueblo sangra al lado de la fuente.
Un dedo de un mozo se ha roto
contra las narices del tonto del pueblo.
La moza feúcha baila.
Y qué triste es esta noche.
Qué fría.
Dos números de la benemérita, achispados,
se llevan al tonto del pueblo.
Un mozo sale de la plaza en dirección a la era
intentando que nadie se dé cuenta de su marcha
con la moza feúcha.
Los amigos del mozo que huye sienten envidia,
las mozas sienten envidia,
los ancianos no bailan,
los niños se divierten,
los padres ríen.
Y qué triste es esta noche.
Qué solitaria.
La banda recoge sus instrumentos.
Los feriantes cierran los puestos.
Mil bombillas de colores se apagan.
La cerveza ya no corre.
Los mozos vuelven a sus casas.
Las mozas vuelven a sus casas.
Los ancianos vuelven a sus casas.
Los niños están muertos de sueño
y los padres los llevan a sus casas.
El alcalde y su señora
se felicitan por la bonita fiesta.
Y qué triste es esta noche.
Una moza disfruta de un orgasmo en la era.
Dos mozos disfrutan de un orgasmo en la era.
La moza feúcha no escuchó palabras de amor
y se siente usada en la era.
Ya no quedan mariposas.
Qué triste es esta noche.
Qué lóbrega, qué fría,
qué solitaria.
Y la gente ríe,
la feria está en su auge:
corre la bebida,
hay puestos de tiros al plato
y baile en la plaza
iluminada por mil bombillas
de colores.
Y qué triste es esta noche.
Qué silenciosa, qué tenebrosa,
qué horrenda.
Las muchachas sueñan con bailar
ceñidas por el buen mozo.
El mozo sueña con desvirgarlas
o, si llega tarde, disfrutarlas
al menos.
Los niños se divierten.
Los ancianos recuerdan.
Los padres rien.
El tonto del pueblo llega tarde:
no encontraba la plaza.
Y qué triste es esta noche.
Qué deprimente, qué amedrentadora,
qué tensa.
La banda toca pasodobles
y todos -chicos y mayores-
forman parejas de baile,
menos el tonto del pueblo.
Los ancianos bailan mirándose a los ojos.
Los padres bailan entre risas.
Los niños no bailan: dan vueltas enredando.
Los mozos bailan queriendo tocar más de la cuenta.
Las mozas sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué negra, boca de lobo.
Qué muerta.
Un feriante acaba de empezar la tómbola.
En el puesto de tiro alguien gana un peluche.
En la barra del bar, uno que tropieza
da con las narices en el generoso escote
de una matrona.
El señor alcalde mira y sonríe y se deja ver.
Su mujer viste como si fuera de boda.
El tonto del pueblo se saca un moco
que enseña entre risas a unas jovencitas
y lleva la bragueta abierta.
Una pareja sale de la plaza en dirección a la era
intentando que nadie se dé cuenta de su marcha.
Los amigos del mozo que huye sienten envidia.
Las amigas de la moza sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué absurda soledad, cuánta agonía.
Qué llanto.
Dos números de la benemérita están de servicio,
pero no hacen ascos al carajillo al que invita el alcalde.
La moza feúcha está sentada junto a la fuente:
mira al tonto del pueblo y se consuela.
El tonto del pueblo lleva la bragueta abierta,
que enseña entre risas a unas jovencitas.
En la tómbola, uno medio borracho gana una pecera:
el pez acaba muerto cuando se rompe
contra el suelo.
Y qué triste es esta noche.
Qué fúnebre se vuelve.
Qué angustiosa.
La banda toca un tango.
El tonto del pueblo trata de sacar a bailar a la moza feúcha.
La moza feúcha no baila.
Los ancianos no bailan.
Los padres bailan entre risas.
Los niños no bailan: dan vueltas enredando.
Los mozos bailan queriendo sentir el muslo de las mozas en la entrepierna.
Las mozas sienten mariposas en el estómago.
Y qué triste es esta noche.
Qué lóbrega.
El tonto del pueblo le enseña la bragueta abierta a la moza feúcha.
La moza feúcha no baila.
El tonto del pueblo le enseña el pene a la moza feúcha.
El tonto del pueblo sangra al lado de la fuente.
Un dedo de un mozo se ha roto
contra las narices del tonto del pueblo.
La moza feúcha baila.
Y qué triste es esta noche.
Qué fría.
Dos números de la benemérita, achispados,
se llevan al tonto del pueblo.
Un mozo sale de la plaza en dirección a la era
intentando que nadie se dé cuenta de su marcha
con la moza feúcha.
Los amigos del mozo que huye sienten envidia,
las mozas sienten envidia,
los ancianos no bailan,
los niños se divierten,
los padres ríen.
Y qué triste es esta noche.
Qué solitaria.
La banda recoge sus instrumentos.
Los feriantes cierran los puestos.
Mil bombillas de colores se apagan.
La cerveza ya no corre.
Los mozos vuelven a sus casas.
Las mozas vuelven a sus casas.
Los ancianos vuelven a sus casas.
Los niños están muertos de sueño
y los padres los llevan a sus casas.
El alcalde y su señora
se felicitan por la bonita fiesta.
Y qué triste es esta noche.
Una moza disfruta de un orgasmo en la era.
Dos mozos disfrutan de un orgasmo en la era.
La moza feúcha no escuchó palabras de amor
y se siente usada en la era.
Ya no quedan mariposas.