Noche ciega
Trae la noche en su ojo de oscuridad
una visión extramural, diversa y difusa
de aparente calma que desequilibra
los huesos, fisurando el abismo de su humor
vítreo.
En su afán de desaprender
de las neuronas la bipolaridad causa/efecto
da la vuelta atrás para deshacer
la verdad o mentira que hoy por hoy
corrompe las fibras de mi inocencia,
tanto en el deambular esquemático
del parque de la esquina,
como en el interés experimental
de la vecina de al lado,
de manera que los dos converjan
en los bucles del tiempo de esta noche ciega.
Hay tanta orfandad en tu mirada, oscura noche,
que inverosímilmente prestas
un puñado de estrellas para fantasear
en la confusa capa que te adolece;
y bajo los muros de esta habitación invadida
de telarañas los sueños que no recuerdo
son latidos que se auscultan bajo la
espesa negrura que te contempla.
Espumas sempiternas revelan
la inutilidad de la palabra cuando
el silencio es por demás el regente
de tu mirada desnuda ante los
avatares inconscientes de esta nocturnidad
que me deja perpleja entre sus bordes…
Trae la noche en su ojo de oscuridad
una visión extramural, diversa y difusa
de aparente calma que desequilibra
los huesos, fisurando el abismo de su humor
vítreo.
En su afán de desaprender
de las neuronas la bipolaridad causa/efecto
da la vuelta atrás para deshacer
la verdad o mentira que hoy por hoy
corrompe las fibras de mi inocencia,
tanto en el deambular esquemático
del parque de la esquina,
como en el interés experimental
de la vecina de al lado,
de manera que los dos converjan
en los bucles del tiempo de esta noche ciega.
Hay tanta orfandad en tu mirada, oscura noche,
que inverosímilmente prestas
un puñado de estrellas para fantasear
en la confusa capa que te adolece;
y bajo los muros de esta habitación invadida
de telarañas los sueños que no recuerdo
son latidos que se auscultan bajo la
espesa negrura que te contempla.
Espumas sempiternas revelan
la inutilidad de la palabra cuando
el silencio es por demás el regente
de tu mirada desnuda ante los
avatares inconscientes de esta nocturnidad
que me deja perpleja entre sus bordes…
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