No triunfó la casualidad. El era lector empedernido, sensible, artista de corazón. Ella inquieta, solitaria, triste, erótica, sensible, su amante en sueños. El bajó del taxi que ella alquiló. A penas se vieron unos segundos, el chófer manejó a lo largo del litoral. Cada uno miraba como se alejaba la imagen del otro con la inusitada sensación de un gran dolor.Los unía la certeza de ser la última oportunidad.
Ivis::
hmy:::
Ivis::
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