Gene Gab
Poeta recién llegado
No te pertenece mi tiempo, ni lo que soy, simplemente no pertenezco.
No eres mi dueño, ni yo pretendo ser el tuyo, compartimos
tiempo y espacio en disfrute, pero no te pertenezco.
No te pertenece lo que te ofrezco de mi, solo comparto de mi
lo que considero mereces conocer, pero no te pertenezco.
No te pertenecen mis risas, no te pertenecen mis lagrimas, no
te pertenecen mis dolores ni alegrías.
No te pertenece lo que me ha costado formarme a base de
vivencias que con el tiempo se han convertido en experiencias.
Te las comparto porque confío, pero no te pertenecen.
En este plano no tengo dueños, ser mi familia no te
hace mi dueño, ser mi compañero de vida no te hace mi dueño.
ser mi amigo no te hace mi dueño.
Solo te hace y me hace...
nos hace afortunados el estar y vivirnos, el tener la certeza de
que sin creernos dueños el uno del otro podemos amarnos en
libertad.
Así, como llegamos.
Una libertad que capaz no merecemos, pero que por gracia
tenemos.
No quiero pertenecer a nadie, no aquí...
no quiero que me pertenezcas, te quiero y deseo libre.
Deseo tomarte de la mano y acompañarte a vivir esta libertad
sabiendo que pudimos pertenecernos pero preferimos salir
de la jaula y volar juntos un cielo abierto.
Descubrir que afuera juntos podemos seguirnos formando,
arriesgarnos a seguir juntos por querer y no por deber.
Que tu corazón es diferente al mio, que sus latidos son notas
musicales distintas y aun así, están unidos.
Que no existe distancia que pueda separarnos, porque recuerda,
no nos pertenecemos.
Nada nos ata, pero esta divina libertad nos une.
No eres mi dueño, ni yo pretendo ser el tuyo, compartimos
tiempo y espacio en disfrute, pero no te pertenezco.
No te pertenece lo que te ofrezco de mi, solo comparto de mi
lo que considero mereces conocer, pero no te pertenezco.
No te pertenecen mis risas, no te pertenecen mis lagrimas, no
te pertenecen mis dolores ni alegrías.
No te pertenece lo que me ha costado formarme a base de
vivencias que con el tiempo se han convertido en experiencias.
Te las comparto porque confío, pero no te pertenecen.
En este plano no tengo dueños, ser mi familia no te
hace mi dueño, ser mi compañero de vida no te hace mi dueño.
ser mi amigo no te hace mi dueño.
Solo te hace y me hace...
nos hace afortunados el estar y vivirnos, el tener la certeza de
que sin creernos dueños el uno del otro podemos amarnos en
libertad.
Así, como llegamos.
Una libertad que capaz no merecemos, pero que por gracia
tenemos.
No quiero pertenecer a nadie, no aquí...
no quiero que me pertenezcas, te quiero y deseo libre.
Deseo tomarte de la mano y acompañarte a vivir esta libertad
sabiendo que pudimos pertenecernos pero preferimos salir
de la jaula y volar juntos un cielo abierto.
Descubrir que afuera juntos podemos seguirnos formando,
arriesgarnos a seguir juntos por querer y no por deber.
Que tu corazón es diferente al mio, que sus latidos son notas
musicales distintas y aun así, están unidos.
Que no existe distancia que pueda separarnos, porque recuerda,
no nos pertenecemos.
Nada nos ata, pero esta divina libertad nos une.