Pathétique
Poeta recién llegado
A veces, sin saber evitarlo, se nos caen las alas.
Al igual que todas las partes del cuerpo
si no trabajan, dejan de funcionar.
Eventualmente se nos olvida cómo volar;
debido, en veces, al miedo no saber a dónde vamos a llegar
o a causa del peso que traen los años, que nos dificultan despegar.
Una a una se sueltan las plumas, todo porque en determinado momento
nos cuesta trabajo soñar y los sueños son el combustible del vuelo.En ellos aprendimos a planear.
Ahora, al bajar los párpados, no encontramos los mapas trazados
en su lugar nos encontramos con una estática humanidad
que después de nacer pareciera que no recuerda hacia dónde crecer,
solo reproduce una rutina y se deja morir en la predictibilidad.
Al igual que todas las partes del cuerpo
si no trabajan, dejan de funcionar.
Eventualmente se nos olvida cómo volar;
debido, en veces, al miedo no saber a dónde vamos a llegar
o a causa del peso que traen los años, que nos dificultan despegar.
Una a una se sueltan las plumas, todo porque en determinado momento
nos cuesta trabajo soñar y los sueños son el combustible del vuelo.En ellos aprendimos a planear.
Ahora, al bajar los párpados, no encontramos los mapas trazados
en su lugar nos encontramos con una estática humanidad
que después de nacer pareciera que no recuerda hacia dónde crecer,
solo reproduce una rutina y se deja morir en la predictibilidad.