Asklepios
Incinerando envidias
No quedaron ya palabras de amor
en aliento tan descarnado.
Tal fue el castigo,
tal fue la crueldad, que ni siquiera
se permitió a la pasión, -que toda sangre
contiene-, conservar su
geometría arcaica y el secreto
que a todo latir definen.
Es, - que se tenga conocimiento-,
la antesala más cercana
a la certeza de la Muerte.
en aliento tan descarnado.
Tal fue el castigo,
tal fue la crueldad, que ni siquiera
se permitió a la pasión, -que toda sangre
contiene-, conservar su
geometría arcaica y el secreto
que a todo latir definen.
Es, - que se tenga conocimiento-,
la antesala más cercana
a la certeza de la Muerte.