guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Me seduce un recuerdo quebrado,
Me sigue un cantar mudo,
Este andar pagano en una religión sin mundo,
Me sigue el misterio del que no es amado
Sobre luces vago,
Cortadas, ráfagas, sonidos ajenos,
Las calles y su perfume a humano
Inhumano careciente de afrodisíacos
Del malecón sin mar un aroma llamó,
Una hormona nueva en viento,
Una estrella muerta en el firmamento,
Una imagen ausente de sombra,
Se me reveló la mujer,
Deslumbrante y con perfil sin fin,
Un blasfemo y delicado ser,
El ángel actual sin alas ni Mío Cid
De sus cabellos negros me cuentan males,
De todo lo que el viento se dejó;
Un par de heridas parlantes
Que no negocian con lujuriosos
Ni apabullados amantes
Los ojos, temor de mirarlos,
Naufragar en sus caderas,
La princesa sin reina ni tierras,
Mi huérfana solemne de ojos pardos
Pero cuento de más un engaño,
Una imagen legionaria surrealista,
Un anhelo que no vale un bledo,
Les cuento un sueño sin dueño o alquimista
Y así soy padre, hijo, hermano y esposo
De mi mentira vívida,
Soy un príncipe que no encontró nada en el desierto
Y se le murió la rosa de su vida
Me sigue un cantar mudo,
Este andar pagano en una religión sin mundo,
Me sigue el misterio del que no es amado
Sobre luces vago,
Cortadas, ráfagas, sonidos ajenos,
Las calles y su perfume a humano
Inhumano careciente de afrodisíacos
Del malecón sin mar un aroma llamó,
Una hormona nueva en viento,
Una estrella muerta en el firmamento,
Una imagen ausente de sombra,
Se me reveló la mujer,
Deslumbrante y con perfil sin fin,
Un blasfemo y delicado ser,
El ángel actual sin alas ni Mío Cid
De sus cabellos negros me cuentan males,
De todo lo que el viento se dejó;
Un par de heridas parlantes
Que no negocian con lujuriosos
Ni apabullados amantes
Los ojos, temor de mirarlos,
Naufragar en sus caderas,
La princesa sin reina ni tierras,
Mi huérfana solemne de ojos pardos
Pero cuento de más un engaño,
Una imagen legionaria surrealista,
Un anhelo que no vale un bledo,
Les cuento un sueño sin dueño o alquimista
Y así soy padre, hijo, hermano y esposo
De mi mentira vívida,
Soy un príncipe que no encontró nada en el desierto
Y se le murió la rosa de su vida