Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El hábito de soslayo
prolonga la falta de ejecución de las ideas,
las cuales ruedan a través de otras intratables
como si fuesen el hápax del pensamiento,
de la gloria de la carroña,
la exangüe y lancidante vocación del semen
cuando se convierte en lo único que no se asfixia,
sino que genera y resulta de sí mismo,
como un grito de miseria,
trampantojo voraz de las almas,
filosofía visible gracias al ruinoso afán del verbo,
superación personal del discurso
y la ruina.
Fantasmagoría sin arte ni imagen,
sin referencia, sin luz.
No mundo es también mundo.
No poesía es también poesía.
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