fénix
Poeta fiel al portal
No, no busco una razón
Pues si logras decirme la razón, no sabrás el porque
y sí consigues decirme el porque jamás lograrás comprender la razón
No, no busco una razón
Pero has venido disfrazada de utopía para desmelenar mis sueños, y atusar mi ilusión con tus desnudos dedos
No, no busco una razón
Me sobra, y no la necesito, pero en el fondo, cuanto la necesito
Pero no, no busco
Pues mis manos ya no pueden cobijar tanta pérdida
Y que desorientado me siento, y que compungido
Quedo ahora asolado por el camino que la ilusión se empeño en zurcir en su honor, por donde dejé desperdigadas tantas letras negras, tantas cosas por decir, tanto y que poco sin embargo he dejado
Pero no, no busco otra luna que me muestre su lado oculto, o los sinónimos de una compasión que no necesito, que no deseo arrullar
Ahora vago por mi propio averno, como tantas veces ya he hecho, pero no logro acostumbrarme al frío que este desamparo ha desatado sobre mi piel, sobre el tacto que desconoce tú aroma, sobre mis desnudos labios que no logran pronunciar el mitigador llanto que me inunda
Pero no busco, no busco
No, no busco mi ocaso Pero que cegados quedan ahora mis pensamientos Y que velados mis latidos Pero no busco mi ocaso, tras el horizonte donde se acuestan mis sueños malogrados Y buceo por mi lecho de mil noches con el silencio enquistado, vadeando mis fantasmas y discriminando los colores que enturbien mi negro despertar No, no busco mi ocaso, pero deseo ponerlo al trasluz para comprobar si en él ha calado el rocío de la complicidad que se asomó a mis flácidos latidos No. No busco mi ocaso, o el crepúsculo de una quimera que deseo volar por un cielo carente de atmósfera No, no busco mi ocaso, pero me encantaría hallar el modo de derrotar a la desidia que se adueña de mis dictados y protagonizar la tonada de su canto Pero no busco
No, no busco el dolor Pero en el fondo de mi desquiciada alma, lo siento, escucho sus feroces garras descarnando los finos hilos de la esperanza y labrando en mi memoria un altar por donde nunca a de pasar el olvido No, no busco el dolor, ni responder con gritos a las auxiliadoras miradas con las que las estrellas me condecoran en estos momentos, no busco pero como duele No, no busco el dolor, ni anhelo expirarlo, va conmigo enquistado, sedimentado sobre el mustio corazón que ayer deseo ser escuchado y hoy se abraza al silente quejido de mi sangre No, no busco el dolor Pero será bienvenido, y una vez sea cobijado por sus febriles efectos podré desorientar aún más el rumbo de mi mirar No, no busco, pero como busco
No, no busco su rostro O la máscara anónima que en la distancia no me recuerda, O la conocida mirada que en mi interior siempre estará presenta No, no busco su rostro, pero que no daría por encontrarlo en cada espejo, en cada sombra, en cada recodo del tiempo Que no daría yo por ser sin llegar a serlo No, no busco su rostro, ni una caricia sin esmero, O su estival abrigo en este desprendido invierno No, no busco su rostro pero no ceso de verlo
No, no busco su boca O el filo de sus labios sedientos, los que callan las horas y seguro besan como el fuego No, no busco su boca, pero reconozco que en ella muero, y que sean sus labios el ataúd donde mi pluma entierre mis deshojados versos No, no busco su boca, ni el carcelero de su pelo, o ver blandir su melena al viento sobre mi cáustico cuerpo mermado por el devenir del contrariado tiempo No, no busco su boca pero en ella ahora me pierdo Laberinto donde el adiós no supo aparentar ser un hasta luego No, no busco tu boca pero jamás dejaré de observarla en sueños jamás cesaré de enmudecer por desconocer a que saben sus besos jamás conoceré porque el destino a mi ilusión le ha impuesto tan alto precio
No, no busco que respondas destino a cada una de mis dudas, de mis disyuntivas, y que hables con las savias palabras que te presta el tiempo No destino, no busco, simplemente pierdo, y mi lirismo vuelve a hacer aguas, y de nuevo soy naufrago y no llego a coronar la cima de los recuerdos No destino, ya no me puedes herir, nada puede herir a un corazón que murió hace ya muchos inviernos Que ha sido vencido por su sino en tantas batallas donde adorné mi derrota con el, hasta hace poco desterrado, desaliento No destino, no busco que alumbres otros puertos, y que el mapa de tesoros nunca descritos, reproduzcas en el susurro de la soledad hacia la que me adentro No destino, ya me canse de ser fiel a tu tormento, ahora debo descansar y tal vez mañana, de mis cenizas, regrese aquel ave sin nido que voló sin brújula por el huracán que desataste en mis sueños No destino, no busco ni añoro conocer lo que pude ganar Te imploro destino que me dejes tranquilo para poder lágrima a lágrima supurar la ilusión que deseaste concebir en mi pecho Déjame descubrir a mí esta vez cuando termine de escribir este epitafio, lo que no busqué lo que ahora pese a todo pierdo
No, no busco mi ocaso Pero que cegados quedan ahora mis pensamientos Y que velados mis latidos Pero no busco mi ocaso, tras el horizonte donde se acuestan mis sueños malogrados Y buceo por mi lecho de mil noches con el silencio enquistado, vadeando mis fantasmas y discriminando los colores que enturbien mi negro despertar No, no busco mi ocaso, pero deseo ponerlo al trasluz para comprobar si en él ha calado el rocío de la complicidad que se asomó a mis flácidos latidos No. No busco mi ocaso, o el crepúsculo de una quimera que deseo volar por un cielo carente de atmósfera No, no busco mi ocaso, pero me encantaría hallar el modo de derrotar a la desidia que se adueña de mis dictados y protagonizar la tonada de su canto Pero no busco
No, no busco el dolor Pero en el fondo de mi desquiciada alma, lo siento, escucho sus feroces garras descarnando los finos hilos de la esperanza y labrando en mi memoria un altar por donde nunca a de pasar el olvido No, no busco el dolor, ni responder con gritos a las auxiliadoras miradas con las que las estrellas me condecoran en estos momentos, no busco pero como duele No, no busco el dolor, ni anhelo expirarlo, va conmigo enquistado, sedimentado sobre el mustio corazón que ayer deseo ser escuchado y hoy se abraza al silente quejido de mi sangre No, no busco el dolor Pero será bienvenido, y una vez sea cobijado por sus febriles efectos podré desorientar aún más el rumbo de mi mirar No, no busco, pero como busco
No, no busco su rostro O la máscara anónima que en la distancia no me recuerda, O la conocida mirada que en mi interior siempre estará presenta No, no busco su rostro, pero que no daría por encontrarlo en cada espejo, en cada sombra, en cada recodo del tiempo Que no daría yo por ser sin llegar a serlo No, no busco su rostro, ni una caricia sin esmero, O su estival abrigo en este desprendido invierno No, no busco su rostro pero no ceso de verlo
No, no busco su boca O el filo de sus labios sedientos, los que callan las horas y seguro besan como el fuego No, no busco su boca, pero reconozco que en ella muero, y que sean sus labios el ataúd donde mi pluma entierre mis deshojados versos No, no busco su boca, ni el carcelero de su pelo, o ver blandir su melena al viento sobre mi cáustico cuerpo mermado por el devenir del contrariado tiempo No, no busco su boca pero en ella ahora me pierdo Laberinto donde el adiós no supo aparentar ser un hasta luego No, no busco tu boca pero jamás dejaré de observarla en sueños jamás cesaré de enmudecer por desconocer a que saben sus besos jamás conoceré porque el destino a mi ilusión le ha impuesto tan alto precio
No, no busco que respondas destino a cada una de mis dudas, de mis disyuntivas, y que hables con las savias palabras que te presta el tiempo No destino, no busco, simplemente pierdo, y mi lirismo vuelve a hacer aguas, y de nuevo soy naufrago y no llego a coronar la cima de los recuerdos No destino, ya no me puedes herir, nada puede herir a un corazón que murió hace ya muchos inviernos Que ha sido vencido por su sino en tantas batallas donde adorné mi derrota con el, hasta hace poco desterrado, desaliento No destino, no busco que alumbres otros puertos, y que el mapa de tesoros nunca descritos, reproduzcas en el susurro de la soledad hacia la que me adentro No destino, ya me canse de ser fiel a tu tormento, ahora debo descansar y tal vez mañana, de mis cenizas, regrese aquel ave sin nido que voló sin brújula por el huracán que desataste en mis sueños No destino, no busco ni añoro conocer lo que pude ganar Te imploro destino que me dejes tranquilo para poder lágrima a lágrima supurar la ilusión que deseaste concebir en mi pecho Déjame descubrir a mí esta vez cuando termine de escribir este epitafio, lo que no busqué lo que ahora pese a todo pierdo