Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
La intención de mi risa, no fue burlarme de usted, estimado caballero.
Mi risa, fue una burla hacia mi propia persona, por no pensarlo antes, por no pensar que usted jugaría con mis mismas fichas siguiendo mis propias jugadas. Mi risa, fue un recordatorio que aún soy muy ingenua y que puedo llegar a quemarme al intentar jugar con fuego.
Ella, mi risa, mi burla, logró recordarme el sabor amargo de la desilusión y cuánto duele saltar al vacío, ir en caída libre y reventarse contra el suelo. Sí, me recordó que existe la gravedad, que todo cae por su propio peso y que luego de iniciado el movimiento, sólo una fuerza externa puede cambiar su inercia.
Mi risa, fue una burla tras el choque contra la pared de sus movimientos muy bien calculados, que fueron reflejo de los míos. No, no me burlaba de usted, sólo me burlaba de mí.
Mi risa, fue una burla hacia mi propia persona, por no pensarlo antes, por no pensar que usted jugaría con mis mismas fichas siguiendo mis propias jugadas. Mi risa, fue un recordatorio que aún soy muy ingenua y que puedo llegar a quemarme al intentar jugar con fuego.
Ella, mi risa, mi burla, logró recordarme el sabor amargo de la desilusión y cuánto duele saltar al vacío, ir en caída libre y reventarse contra el suelo. Sí, me recordó que existe la gravedad, que todo cae por su propio peso y que luego de iniciado el movimiento, sólo una fuerza externa puede cambiar su inercia.
Mi risa, fue una burla tras el choque contra la pared de sus movimientos muy bien calculados, que fueron reflejo de los míos. No, no me burlaba de usted, sólo me burlaba de mí.