Carlos Aguilera Sendagorta
Poeta recién llegado
NO LLORES MI NIÑA
No llores mi niña, que oír tus sollozos
a mí me entristece; que ese tu quejido,
y tus lagrimillas a mí me enternecen
que no diferencio entre un lloro hosco
un quejoso lloro o un simple puchero
Que un padre que quiere no distingue fácil
el llanto que llama, el llanto que finge,
el llanto que exclama o el sufrir con llanto
No llores mi niña; pero si no hubiera
ninguna manera de pedir las cosas,
si no hay más remedio,
pídelas llorando; y los que te oímos
trataremos raudos de atender tu queja
o de silenciarla (si fuera ese el caso)
si no hubiera lágrimas entre tanto llanto.
Y si acaso lloras hazlo por decirnos
que es que tienes hambre, o que tienes sueño,
o te sientes sola o te sientes sucia,
y hazlo como sigue
y así lo podremos solventar deprisa:
Si lloras por hambre, llora de seguido,
llora de exigencia; y tras los vagidos,
come sin demora, come hasta que sacies
tu ansia de leche de quien te dio vida
y ahora te amamanta con su propio cuerpo.
Si lloras por sueño, si nadie te mece
y nadie te canta o te tatarea
una nana a veces; si lloras cansada
e inquieta te mueves acunada en brazos
ciérrate los ojos y estate callada.
Si lloras por sola, si miras arriba
y no ves los ojos de quien te miraba;
si no sientes cerca el ruido tranquilo
de aquellos latidos; si quieres barullo
y el ruido te calma, te pondré en la sala
y que allí te miren, te canten,
te bailen, te rían, te acunen, te quieran
en tromba todos tus hermanos.
Si sucia te sientes llora intermitente
(así se te entiende); y vendremos quienes,
entre exclamaciones, palabras, premuras,
y exageraciones, te asearemos pronto
y te dejaremos con buenos olores
que el olor de niño es de flor viviente.
Y si algo te duele, si un diente que sale,
si te oprime el vientre y los gases quedan
sin salir afuera y presionan fuerte;
o si estás enferma
llóranos sin hambre,
llóranos de noche, llóranos bañada
llóranos querida, llóranos mirando
con ojos gimientes y como rogando
que sepamos siempre reparar el mal
que trae tu quejido, que causa el dolor
que arrancó tu llanto de tu cuerpo herido.
Y si es que me lloras pues el día se acaba,
y se esconde el sol y tus ojos cierras,
y sientes las sombras invadir los claros,
y nace la noche y todo se apaga-
que es cuando el reposo de quien te acompaña
se hace silencio
y en ella los ruidos se hacen sorpresa
y a veces te asustan y te ponen tensa-
si quieres que tu alma relaje tu cuerpo,
y que el sopor nuble la luz en tus ojos;
si quieres que alguien en calor te acune,
díselo a tu padre;
que te acoja en brazos,
que te rece quedo,
que llame a tu Ángel a velar tu sueño,
y te deje impreso una cruz y un beso
que sean como escudos flotando en la frente.
No llores mi niña, salvo si es urgente,
que el llanto que lloras a mí me enternece.
Y si ni por esas, y si no te entiendo,
si sigues llorando y no te consuelo,
y no te consuela el vaivén muy suave de mi balanceo,
ni el blando chupete mordido entre dientes,
dime con tus ojos y al mover tus manos
que tu llanto clama más por tu capricho
que por dejadeces de quien más te quiere
y que sepas siempre que si no te entiendo,
en mi desconcierto
. a mí me entristeces.