Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tratando de olvidar que me olvidaste,
paso noches completas de desvelo,
rogándole al creador que desde el cielo
me devuelva la calma que robaste.
No pude ser el hombre que soñaste
y saberlo me causa desconsuelo,
me atrapaste en tus garras cual señuelo
al que tiras, después que te saciaste.
Te fuiste, solo puedo bendecirte
desear lo mejor en tu destino,
un último favor he de pedirte.
Aunque intento decirlo, no me animo
¡no me importas, por mí, puedes morirte!
no deseo cruzarme en tu camino.
paso noches completas de desvelo,
rogándole al creador que desde el cielo
me devuelva la calma que robaste.
No pude ser el hombre que soñaste
y saberlo me causa desconsuelo,
me atrapaste en tus garras cual señuelo
al que tiras, después que te saciaste.
Te fuiste, solo puedo bendecirte
desear lo mejor en tu destino,
un último favor he de pedirte.
Aunque intento decirlo, no me animo
¡no me importas, por mí, puedes morirte!
no deseo cruzarme en tu camino.