[center:760403cdb9]Se va, se va, se va el dolor
llega el punto de quiebre,
donde desde el lirio blanco
hasta el sauce llorón
se inclinan al viento
y dejan volar sus sueños rotos...
-"Que se encuentren lejos"-, dicen
y entre lágrimas desean volar,
-"Pues que se unan todos"-, claman
y entre sollozos callan,
porque nadie los escucha...
Y vuelan rotos sus sueños
flotan ilusiones quebradas,
caen como cristales en nevada
caen marchitas en mi almohada,
me nombran su fiel testigo,
yo en silencio, no las sigo...
Duerme alma del viajero,
aquel sin destino claro...
Viaja alma del durmiente,
aquel con caminos turbios
que en el fondo de las arenas
donde se mueve el mundo
alguien alza la mano
y de arcilla vuelve el cielo...
Vuela alma mía entonces,
y alza tus manos al viento
ondea tus cabellos libres,
que el aire no tiene peso,
y aunque eterno te dure un beso,
beso que te endurezca el alma
la mano que sostiene al cielo
no caerá ni en mil albas...
Se van, se van las palabras
dulces o afiladas armas,
se pierden iguales en nieblas
de batallas anticipadas
en lucha triste y lejanas
en leyendas nunca contadas...
Se va esa luz al final del túnel
o esa que se fuga al final del día
sin responderme jamás...
¿Que ha sido de esa inocencia perdida,
que oscuros parajes andará,
mientras a muerte se debate este mundo,
en verdes campos extintos ya?
Nadie que responda a los ecos
¿En que oscuras cavernas dormirán?
nadie que reciba mis cartas
que nunca escritas serán,
nadie que cuide las risas,
nadie que escuche al mar...
¿Donde se esconde la luna
cuando teme a la oscuridad?
¿Y quien asiste al caído,
cuando cae nuestra moral?
¿Y quien saluda a la mañana,
cuando el sol no sale jamás?
¿Y quien recoge la lluvia
acunada entre sus manos,
si se ha desbordado el mundo
y muerto nuestros hermanos?
-¿Quien?- preguntó el río,
cuando iba de pasada
a estrellarse contra el mar
-¿Quien?- preguntó el viento,
cuando llevaba a las hadas
arrastradas por las alas
a su fin existencial
-¿Quien?- preguntó un árbol,
a quien nadie recuerda ya...
-¿Quien puede vivir así,
y ser vital como el río,
quién puede morir así
y ser constante como el viento,
quien puede esperar tanto
y ser tan paciente árbol,
que tan sólo deje a lo eterno
sus hojas como recuerdo?-
-Pues yo-, respondió un susurro
tímido entre mis labios,
-No he de cambiar al mundo,
pero he de intentar lograrlo-,
¿Y quién tiene las lágrimas
para decirme lo contrario?
Si el mar, el viento y el árbol
de mí se han acordado,
y su huella me han dejado...
Me han dejado sus murmullos,
hojas secas del ayer,
y en una segunda existencia
ya le diré al alma mía,
no más triste indiferencia,
no tristeza, no agonía...[/center:760403cdb9]
[center:760403cdb9]*Indudablemente mi poema predilecto... lo escribí y no me acuerdo ni como ni cuando... DiViNa InSpIrAcIÓn...[/center:760403cdb9]
llega el punto de quiebre,
donde desde el lirio blanco
hasta el sauce llorón
se inclinan al viento
y dejan volar sus sueños rotos...
-"Que se encuentren lejos"-, dicen
y entre lágrimas desean volar,
-"Pues que se unan todos"-, claman
y entre sollozos callan,
porque nadie los escucha...
Y vuelan rotos sus sueños
flotan ilusiones quebradas,
caen como cristales en nevada
caen marchitas en mi almohada,
me nombran su fiel testigo,
yo en silencio, no las sigo...
Duerme alma del viajero,
aquel sin destino claro...
Viaja alma del durmiente,
aquel con caminos turbios
que en el fondo de las arenas
donde se mueve el mundo
alguien alza la mano
y de arcilla vuelve el cielo...
Vuela alma mía entonces,
y alza tus manos al viento
ondea tus cabellos libres,
que el aire no tiene peso,
y aunque eterno te dure un beso,
beso que te endurezca el alma
la mano que sostiene al cielo
no caerá ni en mil albas...
Se van, se van las palabras
dulces o afiladas armas,
se pierden iguales en nieblas
de batallas anticipadas
en lucha triste y lejanas
en leyendas nunca contadas...
Se va esa luz al final del túnel
o esa que se fuga al final del día
sin responderme jamás...
¿Que ha sido de esa inocencia perdida,
que oscuros parajes andará,
mientras a muerte se debate este mundo,
en verdes campos extintos ya?
Nadie que responda a los ecos
¿En que oscuras cavernas dormirán?
nadie que reciba mis cartas
que nunca escritas serán,
nadie que cuide las risas,
nadie que escuche al mar...
¿Donde se esconde la luna
cuando teme a la oscuridad?
¿Y quien asiste al caído,
cuando cae nuestra moral?
¿Y quien saluda a la mañana,
cuando el sol no sale jamás?
¿Y quien recoge la lluvia
acunada entre sus manos,
si se ha desbordado el mundo
y muerto nuestros hermanos?
-¿Quien?- preguntó el río,
cuando iba de pasada
a estrellarse contra el mar
-¿Quien?- preguntó el viento,
cuando llevaba a las hadas
arrastradas por las alas
a su fin existencial
-¿Quien?- preguntó un árbol,
a quien nadie recuerda ya...
-¿Quien puede vivir así,
y ser vital como el río,
quién puede morir así
y ser constante como el viento,
quien puede esperar tanto
y ser tan paciente árbol,
que tan sólo deje a lo eterno
sus hojas como recuerdo?-
-Pues yo-, respondió un susurro
tímido entre mis labios,
-No he de cambiar al mundo,
pero he de intentar lograrlo-,
¿Y quién tiene las lágrimas
para decirme lo contrario?
Si el mar, el viento y el árbol
de mí se han acordado,
y su huella me han dejado...
Me han dejado sus murmullos,
hojas secas del ayer,
y en una segunda existencia
ya le diré al alma mía,
no más triste indiferencia,
no tristeza, no agonía...[/center:760403cdb9]
[center:760403cdb9]*Indudablemente mi poema predilecto... lo escribí y no me acuerdo ni como ni cuando... DiViNa InSpIrAcIÓn...[/center:760403cdb9]