Gabo Salomón
Poeta recién llegado
La gente, la crisis,
los problemas, la psicología,
la sexualidad, el ser, el no ser,
la economía, los negocios,
padres, culpas, hijos, culpas,
esposos, culpas, familias, culpas,
trabajos, jefes, empleados,
presidentes, obreros, todos.
Estamos sumergidos
en un mar espeso de roles.
Entre tantos papeles a representar,
muchas veces sin saber
la letra, el objetivo, el para qué.
Intentamos, luchamos,
proyectamos, fracasamos,
triunfamos, conquistamos,
morimos, envejecemos, seguimos
y no tenemos ni remota idea
de qué estamos haciendo!
La incertidumbre y el tiempo infinito
nos demuestran a cada segundo
que somos pequeños,
muy pequeños, ¡tan pequeños!
Nos desesperamos para que crean
que somos gigantes, adultos,
responsables, interesantes,
experimentados, con historia,
con calle, con poder.
Queremos que nos respeten,
nos valoren, nos admiren,
nos envidien, nos teman.
Lo cierto es, que todas estas cargas
en nuestra pequeña espalda,
se estrellan con la única realidad.
Nacimos indefensos, sin entender
y por más que nos refugiemos
en nuestras madres, en nuestros amigos,
grupos, trabajos, estudios,
proyectos, casas, autos, hijos,
¡o lo que sea!
seguimos así toda la vida.
La verdad es que todos,
absolutamente todos,
somos niños indefensos,
jugando a ser grandes,
a que todo tiene sentido,
y hacemos lo que podemos, nada más.
Niños jugando a ser.
los problemas, la psicología,
la sexualidad, el ser, el no ser,
la economía, los negocios,
padres, culpas, hijos, culpas,
esposos, culpas, familias, culpas,
trabajos, jefes, empleados,
presidentes, obreros, todos.
Estamos sumergidos
en un mar espeso de roles.
Entre tantos papeles a representar,
muchas veces sin saber
la letra, el objetivo, el para qué.
Intentamos, luchamos,
proyectamos, fracasamos,
triunfamos, conquistamos,
morimos, envejecemos, seguimos
y no tenemos ni remota idea
de qué estamos haciendo!
La incertidumbre y el tiempo infinito
nos demuestran a cada segundo
que somos pequeños,
muy pequeños, ¡tan pequeños!
Nos desesperamos para que crean
que somos gigantes, adultos,
responsables, interesantes,
experimentados, con historia,
con calle, con poder.
Queremos que nos respeten,
nos valoren, nos admiren,
nos envidien, nos teman.
Lo cierto es, que todas estas cargas
en nuestra pequeña espalda,
se estrellan con la única realidad.
Nacimos indefensos, sin entender
y por más que nos refugiemos
en nuestras madres, en nuestros amigos,
grupos, trabajos, estudios,
proyectos, casas, autos, hijos,
¡o lo que sea!
seguimos así toda la vida.
La verdad es que todos,
absolutamente todos,
somos niños indefensos,
jugando a ser grandes,
a que todo tiene sentido,
y hacemos lo que podemos, nada más.
Niños jugando a ser.