lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En tu callada sonrisa
y en tu mirada cercana
anidan mil golondrinas
y una hermosa madrugada.
Ay niño que miel destilas,
ven y alborota en la zambra,
que ya te arden las mejillas
y tus ojos son dos llamas.
La noche enciende con chispas
viejos candiles de plata,
el niño mientras la mira
colma de guiños al alba.