Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Sentada sobre la fetidez de sus heces,
inclinada, en concentración oscilante,
arranca, con parsimonia sacrosanta
la carne que tejió su carne,
degustando con delicia aletargada,
Desnuda y rota, cual muñeca abandonada,
tierna ghoul, flor de carne necrosada,
de su madre, víctima del apetito obscena,
fermentado entre las tumbas,
los pechos que antes dulzura rezumaban,
la calidez enrojecida va regando
entre los labios, ansia enfebrecida
que reclama holocausto fraternal
al feroz altar de un dios ignoto.
Las manos, con filo de guadaña,
hacia el centro camino va sembrando.
Las entrañas se dispersan con desgano
y el útero, que la acuno en un tiempo
con desespero lubrico va devorando.
inclinada, en concentración oscilante,
arranca, con parsimonia sacrosanta
la carne que tejió su carne,
degustando con delicia aletargada,
Desnuda y rota, cual muñeca abandonada,
tierna ghoul, flor de carne necrosada,
de su madre, víctima del apetito obscena,
fermentado entre las tumbas,
los pechos que antes dulzura rezumaban,
la calidez enrojecida va regando
entre los labios, ansia enfebrecida
que reclama holocausto fraternal
al feroz altar de un dios ignoto.
Las manos, con filo de guadaña,
hacia el centro camino va sembrando.
Las entrañas se dispersan con desgano
y el útero, que la acuno en un tiempo
con desespero lubrico va devorando.