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Nightmare

Armando Gómez

Poeta recién llegado
La fibra del deseo, textura de la psique
Blanda por doquier, densa entre su engaño
Rito de la imagen, danza circular del yo
Jaula de oídos sordos ante las frecuencias que acarician la briza blanca
Lastimosamente sus números en rojo no les permite ver los detalles binarios
Pues una eternidad en aversión no aguanta un microsegundo en cautiverio

El espíritu macro llora, fuente de las lágrimas de las épocas quemadas
Lago mental del poeta maldito
Pintando el pentagrama para la atención de los criados del jolgorio
Alimentados por el carnaval pastoso
Tildan sus nombres con templanza, que utilizan como espada en su alarde terrenal
Encierran en su sonrisas, la virilidad que muere por su marco, marcado entre la ostilidad de las circunstancias
Se tapan con sus carpas, con la desnudez de su vergüenza, afilan los espejos que señalan
Cortandose los dedos de la esperanza, y sellando su intención de trascendencia
Pero la concesión del parto les asegura su decadencia evitable

El inconsciente colectivo, difuminado en la licuadora de su crisis, impresa en cada retina
Horas como fariseos, no encuentran flaqueo en su sedentaria prisa
Presa del Señor Dinero, garante de la hacienda de palma seca
Donde el alma hueca arrastra su orgullo que vende a la indiferencia, para alar el terreno de lo inexistente
Y mientras se multiplica, rasguña el sesgo del río, y acaudala la parsimonia del rostro


Pero las voces de la espiral invitan a
Sisifo a soltar la roca


Cansado del cuerpo y su sangre que encasilla
Se pone en media cuesta, y se mece riendo con su propio destino
Ignora a los excéntricos ruedos de su carne floreada, que brillan tanto que alojan a la ceguera
Detalla la culpa como papa caliente, bailando entre manos lavadas
Salteando la pulpa del infierno, sabor a resina que complejamente resume
Tergiversando la oposicion de simplicidad y sutileza
Sujeta sus quemaduras el adoptado del hambre, reventado, pero incansable devora el trance del folio
Delirios frívolos del hombre, son la causa de la expansión del fin
Proyección en color de mármol, no otorga la visión del disolvente anarquismo celestial
Las camas llenas de paja, donde duermen los cuervos y se crían las ovejas
Que valan formas en bucle, enjuagan la validez del trote, y reprimen su expansión amorosa
Por dicha no hay fuerza que recista al vacío



Porque cuando no se hace pie, se transmuta en el hijo pródigo del vestigio encomendado
No hay hilo que cuelgue en la casa del sastre
Ni mal versión que se crea en la meza del gestor
No hay sitio, ni secta, ni servidores
No hay serpiente muerta que intente cambiar de piel
Unidad definitiva, indefinible, el discernimiento en función de la creación radiante
Afuera del ciclo, afuera de nada, adentro de todo
Pues los talentos enterrados, son pizcas de sal en la marea prescindible
Los cantos afinados no llegan al sonido del extasis interminable
Donde el perdón cuántico toca la puerta del paternal abrazo del inicio.
Y el olor a incienso como memorias de las cenizas de un mal sueño.
 
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