IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Mellada la perfección,
vomitando el espesor del pasado,
sobre los restos expuestos
de un futuro condenado,
ladran mis lamentos,
como engendro rabioso,
frente a la degradación de toda infelicidad,
y cuando de la desgracia
solo quede la culpa,
desde nuestro pecho lacerado,
se diluirá, un elixir enverdecido,
caerá como lluvia exacta,
sobre las penumbras insignificantes,
de un edén maldito,
brotará, de cada intoxicada raíz,
solo el excedente, milagroso,
de una conclusión
que debió ser manifestación primera,
"la existencia no tendría que ser,
ni tan siquiera pensamiento".
vomitando el espesor del pasado,
sobre los restos expuestos
de un futuro condenado,
ladran mis lamentos,
como engendro rabioso,
frente a la degradación de toda infelicidad,
y cuando de la desgracia
solo quede la culpa,
desde nuestro pecho lacerado,
se diluirá, un elixir enverdecido,
caerá como lluvia exacta,
sobre las penumbras insignificantes,
de un edén maldito,
brotará, de cada intoxicada raíz,
solo el excedente, milagroso,
de una conclusión
que debió ser manifestación primera,
"la existencia no tendría que ser,
ni tan siquiera pensamiento".