Pilar_Croda
Poeta recién llegado
No podrían haber sido aquellas dos muchachas mas distintas, y sin embargo, mas iguales, de haberlo planeado con premeditación.
Eran familia, aunque no realmente tan cercana, es decir, sus madres eran hermanas y estas pasaron su infancia y gran parte de su adolescencia torturando la mayor a la menor, física y mentalmente, desde tumbarle los dientes, hasta decirle "Crúzate a la otra banqueta porque me da pena que sepan que vengo contigo".
Entonces paso el tiempo, crecieron, viajaron, se casaron, y ambas tuvieron hijas primogénitas separadas solo por un par de años de distancia, y sus hijas fueron tan distintas de sí mismas, que a pesar de que las amaban profundamente a veces no se explicaban porque eran como eran.
La mayor había sido siempre de esas mujeres algo vanidosas que gustan de los perfumes y saben de maquillaje y moda, y su hija odiaba todas esas cosas y se juntaba mas con niños que con niñas y tuvo una faceta dark, la menor a la que de chica le decían marimacha, se quejaba de que los perfumen le dan dolor de cabeza y siempre uso el cabello corto, seguido olvidaba ponerse aretes o maquillarse, ella tuvo una hija que soñaba con dejarse el cabello largo y usar siempre accesorios hippies.
Así que las pocas veces que las primas se veían, la menor trataba de jugar muñecas con la mayor, y la mayor disfrutaba llevarla a perder al centro de la ciudad que esta no conocía, o esconderle sus muñecas o hacerle saber que Santa Claus no existe. Pero el tiempo es sabio, o eso parece, y es inevitable, imparable... Y el tiempo paso, y al final, ambas primas descubrieron que ambas eran terriblemente adictas al café, y que disfrutaban de la compañía de un buen libro más que de muchas otras cosas, ambas se confesaron poetas y escritoras aficionadas y se compartieron sus escritos, ambas adoraban escuchar metal, aunque diferentes grupos y subgéneros, pero metal al fin y al cabo. Y las que algunas vez fueron némesis mas que primas, terminaron siendo... amigas, confidentes, consejeras.
Eran familia, aunque no realmente tan cercana, es decir, sus madres eran hermanas y estas pasaron su infancia y gran parte de su adolescencia torturando la mayor a la menor, física y mentalmente, desde tumbarle los dientes, hasta decirle "Crúzate a la otra banqueta porque me da pena que sepan que vengo contigo".
Entonces paso el tiempo, crecieron, viajaron, se casaron, y ambas tuvieron hijas primogénitas separadas solo por un par de años de distancia, y sus hijas fueron tan distintas de sí mismas, que a pesar de que las amaban profundamente a veces no se explicaban porque eran como eran.
La mayor había sido siempre de esas mujeres algo vanidosas que gustan de los perfumes y saben de maquillaje y moda, y su hija odiaba todas esas cosas y se juntaba mas con niños que con niñas y tuvo una faceta dark, la menor a la que de chica le decían marimacha, se quejaba de que los perfumen le dan dolor de cabeza y siempre uso el cabello corto, seguido olvidaba ponerse aretes o maquillarse, ella tuvo una hija que soñaba con dejarse el cabello largo y usar siempre accesorios hippies.
Así que las pocas veces que las primas se veían, la menor trataba de jugar muñecas con la mayor, y la mayor disfrutaba llevarla a perder al centro de la ciudad que esta no conocía, o esconderle sus muñecas o hacerle saber que Santa Claus no existe. Pero el tiempo es sabio, o eso parece, y es inevitable, imparable... Y el tiempo paso, y al final, ambas primas descubrieron que ambas eran terriblemente adictas al café, y que disfrutaban de la compañía de un buen libro más que de muchas otras cosas, ambas se confesaron poetas y escritoras aficionadas y se compartieron sus escritos, ambas adoraban escuchar metal, aunque diferentes grupos y subgéneros, pero metal al fin y al cabo. Y las que algunas vez fueron némesis mas que primas, terminaron siendo... amigas, confidentes, consejeras.