Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estaba oyendo cosas de Moisés
chismes raros, como los de la
otra vez, estaba escuchando muy
atenta, cosas de los corintios
cosas de los profetas que en su
vacío se vomitaban en aguas
negras.
En aguas negras del mar rojo
donde hay nereidas semidesnudas
queriendo ser doncellas casaderas
no son ni nereidas o doncellas sólo
son osamentas que barnizan con
petróleo y color magenta.
Y Habacuc le reclamaba a ya sabes quien
porque tenía todas las salidas, pero
el rey de todos los reyes, el mismo
el nombre sobre todo nombre
no le contesta, tiene ocupado el
teléfono.
Ya no se sabe si es lluvia o agua
de cañerías, o es agua vieja, agua
echada a perder, podrida, como
las cosas que tenía en aquella recámara
la viejita de los cabellos tiesos y
espantosos.
Y Habacuc ya no pudo abrazar a nadie
ya ni tuvo ganas, ni tiempo, y quien
sabe donde se haya muerto (si sé).
Y todo eso que escuchaba, en un sábado
era un ambiente desconocido, sin triángulos.
Ella salió a buscar a su gato, se metió
a la casa abandonada, una horrible voz
pequeña y amarga, le dijo que no estaba
ella se debate todas las noches en luchas
contra ... No te puedo decir.
Antes vino la serpiente que se hacía
vara y de nuevo reptil...
Después vino todo lo demás...
Vino el rojo, mezclado, vino
el negro, negro como los ojos
de Eduardo.
Ojos negros raros, que poco
a poco se tornan nebulosos
blancos.
Su negro se vuelve azuloso
hinchado, su negro se convierte
a gris, a verde raro.
Un punto en la pupila que invade
un punto plateado, que hace que el
negro del ojo del diablo, se vuelva
triste y enojado.
Habacuc no me habla, no contesta,
el nombre sobre todo nombre, el que
no se llama así, al que pusieron vocales
menos me responde, bloqueo mi número
está comprando el árbol de navidad.
Está muy ocupado.
Ya no hay luciérnagas, ni puentes
con hoyos, ni con cables pelados.
chismes raros, como los de la
otra vez, estaba escuchando muy
atenta, cosas de los corintios
cosas de los profetas que en su
vacío se vomitaban en aguas
negras.
En aguas negras del mar rojo
donde hay nereidas semidesnudas
queriendo ser doncellas casaderas
no son ni nereidas o doncellas sólo
son osamentas que barnizan con
petróleo y color magenta.
Y Habacuc le reclamaba a ya sabes quien
porque tenía todas las salidas, pero
el rey de todos los reyes, el mismo
el nombre sobre todo nombre
no le contesta, tiene ocupado el
teléfono.
Ya no se sabe si es lluvia o agua
de cañerías, o es agua vieja, agua
echada a perder, podrida, como
las cosas que tenía en aquella recámara
la viejita de los cabellos tiesos y
espantosos.
Y Habacuc ya no pudo abrazar a nadie
ya ni tuvo ganas, ni tiempo, y quien
sabe donde se haya muerto (si sé).
Y todo eso que escuchaba, en un sábado
era un ambiente desconocido, sin triángulos.
Ella salió a buscar a su gato, se metió
a la casa abandonada, una horrible voz
pequeña y amarga, le dijo que no estaba
ella se debate todas las noches en luchas
contra ... No te puedo decir.
Antes vino la serpiente que se hacía
vara y de nuevo reptil...
Después vino todo lo demás...
Vino el rojo, mezclado, vino
el negro, negro como los ojos
de Eduardo.
Ojos negros raros, que poco
a poco se tornan nebulosos
blancos.
Su negro se vuelve azuloso
hinchado, su negro se convierte
a gris, a verde raro.
Un punto en la pupila que invade
un punto plateado, que hace que el
negro del ojo del diablo, se vuelva
triste y enojado.
Habacuc no me habla, no contesta,
el nombre sobre todo nombre, el que
no se llama así, al que pusieron vocales
menos me responde, bloqueo mi número
está comprando el árbol de navidad.
Está muy ocupado.
Ya no hay luciérnagas, ni puentes
con hoyos, ni con cables pelados.