poetakabik
Poeta veterano en el portal
Vuelve la Navidad como un suspiro
de campanas que laten en la nieve,
como un recuerdo antiguo que se atreve
a revivir aquello que aún admiro.
Vuelve con su ternura y su misterio,
con luces que iluminan lo que duele,
con niños que no saben que la nieve
a veces guarda frío en el recuerdo.
Y aun así… hay un silencio que consuela,
una paz que se posa sobre el alma,
como una vieja mano que nos calma
cuando la vida hiere y desconsuela.
Porque en la noche azul todo perdona:
la lágrima, la ausencia, la distancia;
y aunque el tiempo nos robe la esperanza,
Navidad nos la presta y la corona.
Tal vez por eso vuelve cada año,
para curar heridas sin nombrarlas,
para encender estrellas al mirarlas
y hacer del corazón un campanario.
Y así, mientras la noche se hace lenta,
aunque el mundo no deje de doler,
Navidad nos enseña a renacer…
y a amar, aun cuando el alma se lamenta.
de campanas que laten en la nieve,
como un recuerdo antiguo que se atreve
a revivir aquello que aún admiro.
Vuelve con su ternura y su misterio,
con luces que iluminan lo que duele,
con niños que no saben que la nieve
a veces guarda frío en el recuerdo.
Y aun así… hay un silencio que consuela,
una paz que se posa sobre el alma,
como una vieja mano que nos calma
cuando la vida hiere y desconsuela.
Porque en la noche azul todo perdona:
la lágrima, la ausencia, la distancia;
y aunque el tiempo nos robe la esperanza,
Navidad nos la presta y la corona.
Tal vez por eso vuelve cada año,
para curar heridas sin nombrarlas,
para encender estrellas al mirarlas
y hacer del corazón un campanario.
Y así, mientras la noche se hace lenta,
aunque el mundo no deje de doler,
Navidad nos enseña a renacer…
y a amar, aun cuando el alma se lamenta.