Nada
quietud
aparente deseo atormentado
brote incesante, entre los paseos de los recuerdos
cual divino legado pagano que un día dejaste
escondido en la memoria.
Resurge de entre la nada la virtud que te acompaña
los defectos comprendidos, esa soledad que mata,
un calor de tus brazos que todo lo arrebatan,
ese sabor a locura que acompaña
plácida la palabra torna, vuela
acalorada hasta lo más profundo
de aquello que llamamos alma
recorriendo la sangre
el azul no es azul, en el cielo
si no estás tú.
Ni el mar lo sabemos pintar del color de la realidad
cuando hablamos de la triste soledad
que un día descubrimos al azar.
Nada
tal vez sin ti
nada sería igual
sin ese punto de fantasía o realidad.
© Igna
quietud
aparente deseo atormentado
brote incesante, entre los paseos de los recuerdos
cual divino legado pagano que un día dejaste
escondido en la memoria.
Resurge de entre la nada la virtud que te acompaña
los defectos comprendidos, esa soledad que mata,
un calor de tus brazos que todo lo arrebatan,
ese sabor a locura que acompaña
plácida la palabra torna, vuela
acalorada hasta lo más profundo
de aquello que llamamos alma
recorriendo la sangre
el azul no es azul, en el cielo
si no estás tú.
Ni el mar lo sabemos pintar del color de la realidad
cuando hablamos de la triste soledad
que un día descubrimos al azar.
Nada
tal vez sin ti
nada sería igual
sin ese punto de fantasía o realidad.
© Igna